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Actitud RE | Actitud Relajación Sin Estrés

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Aunque solemos relacionar la relajación con el hecho de descansar, de recibir un masaje, de hacer un viaje placentero y cosas similares, lo cierto es que la relajación y evitar el estrés puede y debe ser también una ‘ACTITUD’.

¿Sabes hasta qué punto nos afectan las malas o buenas vibraciones?, ¿Te has planteado que el estrés puede favorecer ciertas enfermedades?, ¿Intentas evitar las situaciones que te alteran de forma innecesaria?…

“Mi Actitud es ‘Relajación Sin Estrés’


Simulación de cristal de agua, como la investigación de Masaru EmotoEl Doctor Masaru Emoto, en su obra ‘Los mensajes del agua‘, basada en años de investigación, demuestra que las malas o buenas vibraciones sonoras hacen variar el aspecto de los cristales de agua (agua observada al microscopio). Mientras el agua del grifo de las ciudades y sometida a vibraciones estruendosas muestra formas deterioradas e imperfectas, el agua de las montañas y los manantiales, muestra formas perfectas y florecientes, además, es un agua más resistente al deterioro.

Sin entrar en aspectos religiosos, algo que sí hace el Doctor Emoto, teniendo en cuenta que nuestro cuerpo es agua en un 65%, es fácil pensar que, de algún modo, a nosotros también nos afectan las malas y buenas vibraciones, tanto para deteriorarnos como para fortalecernos.

mano con frase escritaUn jefe que no sabe serlo, un compañero de trabajo envidioso, un vecino molesto, el tráfico, las colas en el supermercado, las discusiones de pareja, las prisas constantes… El estrés, las tensiones y las malas vibraciones nos rodean a diario y si no los combatimos, nuestro cuerpo y nuestra mente se van resintiendo poco a poco.

Nunca merece la pena el estrés innecesario y los disgustos evitables, pero cuando no puedas evitar estas situaciones, sin duda, lo importante es CÓMO DEJAS QUE TE AFECTEN.

“Practicar una Actitud RE’


La relajación y evitar el estrés es, en muchos casos, una cuestión de actitud. Te animamos a evitar todos esos momentos de tensión que quizás por ser pequeños, dejas que sucedan. Si te acostumbras a practicar una Actitud RE, con el tiempo la aplicarás de forma inconsciente y tu cuerpo y tu mente lo agradecerán:

  • Antes de una discusión (soberbia, tensión):

    La mayoría de las discusiones no llevan a ninguna parte, son banales, absurdas y en muchos casos, producto de otras cuestiones que nada tienen que ver. Cuenta hasta 10, piensa lo poco bueno que te va a aportar y lo que te ahorrarás y ahorrarás a los demás si la evitas.
  • Esperar colas, un atasco… (impaciencia, impotencia):

    Si no puedes evitar ya la situación, ¿para qué estresarte? ¿para qué estresar al resto, si eso no va a cambiar la situación?… Cuenta hasta 10 y piensa que en ese momento estás ahí y punto; debes gestionar esa situación de la forma que más te beneficie a ti y a los demás: ponte música si estás en el coche, repasa las tareas del resto del día, lleva contigo un libro de bolsillo… lo que sea, pero evita el estrés.
  • Depender del reloj constantemente (prisas):

    Somos humanos y muy pocos somos hombre/mujer-orquesta, es decir que, por lo general, tenemos que organizar nuestras tareas y abordarlas una después de otra. Invierte un tiempo en planificar las tareas del día, incluyendo tiempo estimado en cada una de ellas (sé realista con los tiempos) de este modo, te evitarás mucho estrés.
  • No disfrutar del momento (quejas, inquietud):

    Hay muchas personas que cuando están aquí, quieren estar allí y cuando llegan allí, quieren volver aquí. Además, estas personas impiden que los demás disfruten. Si es tu caso, intenta ser realista con el aquí y el ahora, intenta disfrutar la propia naturaleza de cada momento; unas veces será más divertido y otras lo será menos, pero en tal caso, de lo que se trata es de hacerlo lo más llevadero posible para ti y para los que te rodean (no un sinvivir). Y si resulta que no eres tú esa persona, sino alguien cercano, es hora de que pienses un poco más en ti y decidas en más de un caso, ir a ciertos sitios con otra persona o sin nadie, seguro que lo disfrutas y lo agradeces.
  • Presión en el desarrollo de tareas (intransigencia, agobio):

    Ocurre tan frecuentemente como los anteriores casos. Por lo general, se trata de personas que tienen algún grado de autoridad por encima de ti (tu jefe, tu padre, un hermano mayor…) pero también ocurre entre parejas y otro tipo de relaciones algo desiguales, en las que es constante una supervisión intransigente, incluso de menosprecio. Si tu eres quien ejerce esa presión, empieza por respetar al otro y sus capacidades (está más que demostrado que el exceso de presión no es la mejor forma de enseñar o de crecer como equipo). Si eres quien la sufre, empieza a defender tu terreno, tu bienestar emocional, porque se trata de ti, de tu tranquilidad… de tu salud.
  • Ruidos y falta de descanso (irritación e hiperactividad):

    Tú puedes hacer algo para no causar molestias de ruido o bien, para evitar/paliar las que te causen a ti. En algunos países, los problemas del ruido están rigurosamente contemplados dentro de la legislación, quizás porque son conscientes de sus consecuencias (estrés, ansiedad, falta de concentración, agresividad…). Si tú eres el causante, puede que no seas consciente de lo que puedes estar causando y eres quien padeces los ruidos, sea por tu trabajo o sea en casa, recuerda que existen muchos métodos para evitarlos o paliarlos (aislantes, tapones para los oídos, fieltro para los muebles, orejeras…) aunque no debes olvidar que hay una legislación local, territorial y nacional la mayoría de los países (tu salud física y psicológica son lo primero).

    De igual modo, la falta de descanso puede arrastrar consigo numerosas consecuencias para la salud y el estado de ánimo. Está en tus manos proporcionar a tu cuerpo y a tu mente el descanso necesario para afrontar la vida con energía y alegría, de lo contrario, las consecuencias saldrán por algún lado.