Comunicación no violenta | Libro del psicólogo y novelista Marshall Rosenberg

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Marshall Rosenberg | Comunicación no violenta


La base de la interacción entre los seres humanos reside en la comunicación. A través de ella, transmitimos nuestras necesidades y podemos conocer las de quienes nos rodean. El psicólogo norteamericano Marshall Rosenberg ha dedicado gran parte de su vida profesional al estudio de situaciones de conflicto, abogando por la empatía como recurso para su resolución y la formación en valores humanos dentro del sistema educativo.

Se trata de la obra más reconocida de este autor, Comunicación no violenta: un lenguaje de vida (2003) y del que existe traducción al castellano. En este libro, Rosenberg expone y desarrolla todo el ideario descrito en el párrafo anterior, a través de sus múltiples experiencias en escuelas, prisiones, campos de refugiados y la información obtenida de realizar entrevistas con militares, personal de prisiones, educadores, policias, abogados, psiquiatras, religiosos y familias. A raíz de esta investigación del origen de muchos de los grandes males sociales contemporáneos, propone una reforma en el sistema educativo para evitar desde tempranas edades las disfunciones que dan lugar a los conflictos y a la violencia.

En 1985 creó el CNVC (Center for Nonviolent Communication), extendido, tal y como explica en su sitio web, a lo largo de 65 países. A través de él promueve la idea de que todos los seres humanos somos pacíficos y compasivos por naturaleza y que compartimos las mismas necesidades, para cuya satisfacción realizamos todos nuestros actos. Con una mutua comprensión de estas circunstancias se alcanza un mayor grado de entendimiento basado en una comunicación más auténtica. En sus palabras:

Cuando nuestra comunicación facilita el dar y recibir de forma compasiva, la felicidad reemplaza a la violencia y el dolor.

Marshall Rosenberg

En este vídeo, el propio Marshall Rosenberg ilustra con sus propias experiencias, la necesidad y los beneficios de una comunicación empática.

No cabe duda de que la mejor forma de vivir de forma relajada es partir de un equilibrio entre nuestros actos y necesidades, además de una adecuada relación con nuestro entorno humano y material. Ser conscientes y aceptar las motivaciones propias más básicas nos permite conocernos mejor día a día y vivir con tranquilidad a través de la empatía con las necesidades ajenas.

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