Día mundial del Ruido | Y seguimos sin concienciarnos

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El ruido es un factor estresante y numerosos estudios han demostrado sus efectos negativos para la salud. Sin embargo, en muchos países, muchas ciudades y muchas situaciones se sigue produciendo niveles de ruido superiores a los recomendados.

Lo grave del asunto es que no sólo se trata del ruido provocado por otros sino también del que nos infligimos nosotros mismos. Además de los vecinos ruidosos, los coches con la música a todo volumen, las motos con un tubo de escape manipulado, las obras públicas, y un largo etc, nosotros mismos realizamos algunas imprudencias como la de utilizar los auriculares a un volumen demasiado alto, algo que acelera el deterioro de nuestro tímpano y lo hace envejecer antes de tiempo, además de la aparición temprana de acúfenos y otros problemas relacionados.

Lamentablemente, la “contaminación acústica” es un fenómeno que va en aumento, siendo la principal causa la actividad humana y sus consecuencias para nuestra salud no sólo son de tipo físico, sino también psicológico: irritabilidad, agresividad, estrés…

Las alteraciones del sueño y del descanso conducen a la falta de atención y aprendizaje, somnolencia diurna, cansancio y bajo rendimiento. La perturbación del sueño con sus consecuencias notables en la actividad diaria es una de las principales consecuencias de este problema.

La contaminación acústica hace referencia a la presencia de ruido cuando éste se considera como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede ocasionar efectos fisiológicos y psicológicos nocivos sobre las personas. Se considera ruido todo aquel sonido (molesto e indeseable) que interfiere en la actividad habitual o el descanso.

El ruido se mide en decibelios (dB) y se establecen los siguientes límites:

  • Muy bajo: 10 y 30 dB (el ambiente de una biblioteca).
  • Bajo: entre 30 y 55 dB. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 dB como el límite superior deseable.
  • Ruidoso: a partir de 55 dB y hasta los 75 dB, el nivel se considera ruidoso. Los 65 dB se consiguen con un aspirador, un televisor con volumen alto o un radio despertador. Un camión de la basura provoca 75 dB.

Los últimos estudios consideran como peligrosa para la salud la exposición a sonidos que oscilen entre 50 y 60 decibelios, y como muy nociva a partir de los 60 dB.

Japón y España encabezan la lista de países con más índice de población expuesta a altos niveles de ruido.


Fuente: Ormaechea Alegre, Dra. Eva. Ruido y Salud. Mapfre.

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