Cómo dormir a tu niño | Técnicas relajantes

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Existe una idea generalizada de que una buena opción es no dejar que tu niño no pare un minuto hasta que llegue la hora de irse a la cama, creyendo así que caerá agotado y dormirá toda la noche de un tirón, pero, nada más lejos de la realidad, en muchos casos.

A continuación, nos vamos a centrar en técnicas previas al momento en el que deseas que tu niño se duerma, con el fin no sólo de conseguirlo, sino de que lo haga de forma natural, profunda y reparadora:

  • La iluminación debe ser adecuada en la habitación del niño, ya que resulta fundamental recrear el espacio idóneo para el descanso. Como a menudo los niños temen a la oscuridad y piden dormir con una luz encendida, una buena solución es disponer de una pequeña lámpara de iluminación baja, pero suficiente para que le tranquilice y se le pueda evitar el miedo a la oscuridad.
  • Un poco de Música no viene mal. Es una forma de relajación muy eficaz, ya sea a modo de nana o con música relajante a un volumen bajo puesta de fondo. Además de establecer vínculos con el niño y transmitirle buenas vibraciones, cantar una nana o ponerle música de fondo, ayudará a que se relaje y concilie el sueño más fácilmente. Esta es una técnica que suele gustar, sobre todo, a los niños más pequeños.
  • Contarle cuentos. Jugar con la imaginación es algo que encanta a los pequeños. Por lo general, les encanta imaginarse en un barco de piratas, en un bosque encantado o en un castillo de princesas. Algunas veces, bastará con explicar con detalles actos de la vida cotidiana de tu hijo o contar lo que ha pasado durante el día o centrarse en alguna anécdota del día en el que él haya sido el protagonista.
  • Mirar fotos. Elija un libro con fotos de un lugar que el niño pueda imaginar. Háblale acerca de la imagen y pregúntale si la puede ver en su mente. El niño usará su imaginación para cambiar la imagen o añadirle cosas y eso le ayudará a relajarse.
    A los bebés les atraen las fotos de personas, puedes aprovechar antes de ir a dormir para enseñarle el álbum familiar.
    Masajes. Son una forma de relajación que alivia al niño del estrés que genera diariamente. Los masajes ayudan a regular y reforzar las funciones respiratorias, circulatorias y gastrointestinales del pequeño. Son una manera de comunicarse de forma afectiva con el niño y proporcionarle una relajación muscular que le inducirá al sueño.
  • Respiración. Enséñale a respirar despacio y profundamente, concentrándose en lo que está haciendo. Con la respiración profunda, no sólo los pulmones se llenan de aire, también lo hace el abdomen. Pon una de sus manos en su tripa y si al coger aire se le hincha, dile que lo está haciendo bien. Unas cuantas respiraciones de este tipo ayudarán a que se rinda al sueño.
  • Pensamientos alegres (visualización). Anímale a recordar el mejor momento del día, ya que no sólo conseguiremos que se olvide de sus posibles miedos (como la oscuridad), sino que también se dormirá con más feliz y tranquilo.

Estas son algunas técnicas que puedes utilizar para tranquilizar a los niños e incitarles al sueño. Encuentra la que mejor funcione con tu hijo y repítela hasta que la incluya, de forma automática, en su rutina. A partir de que la adopte como una acción rutinaria, se irá a la cama más convencido y contento, además de dormirse antes.