Natación para bebés | Relajación y mucho más

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Natación para Bebés


El agua es bienestar para el cuerpo y relax para el espíritu, como dicen los más espirituales. El agua hace más agradable la actividad física y atenúa la sensación de cansancio, motivo que lleva cada vez a más padres a optar por los cursos acuáticos para bebés.

Está demostrado que los bebés disfrutan mucho en el agua. La natación para bebés es una actividad muy beneficiosa, ya que mejora su coordinación, su equilibrio, su fuerza muscular, les relaja y les hace comer y dormir mejor. No debes olvidar que, durante los meses del embarazo, el bebé ha estado en un medio acuoso.

¿A qué edad empezar?

Hasta los 4 o 5 años los niños son incapaces de nadar como un adulto, ya que son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por lo tanto, hay que distinguir entre bañarse y disfrutar en el agua, y aprender a nadar.

Lo recomendable es esperar hasta los 3 o 4 meses de vida, incluso en algunas escuelas de natación no los aceptan hasta los 6 o 7 meses porque sus instalaciones no son adecuadas para niños tan pequeños.

A partir de los 9 meses, los bebés pierden una serie de reflejos innatos muy útiles para la natación, por eso se recomienda que empiecen su contacto con el agua antes de su primer cumpleaños ya que se adaptan mejor que los niños mayores. Con esa edad, tienen capacidad de flotar, de mover su cuerpo dentro del agua de forma relajada y además mantienen el reflejo de apnea, que consiste en cerrar la glotis y por tanto, no tragan agua ni tienen sensación de atragantarse.

La piscina

La piscina debe seguir una serie de normas para que se adapte a las características físicas de un bebé. Por ejemplo, la temperatura del agua deberá estar entorno a los 32º C, el nivel de cloración del agua deberá estar entre el 0,5 y el 0,6% (frente al 1% en las de adultos) y por supuesto, tienen que cumplir los requisitos higiénicos-sanitarios establecidos.

Beneficios de la natación para bebés:

  • El bebé establece inmediatamente una relación alegre con el agua, sin miedos ni inhibiciones.
  • El bebé, que aún no camina, encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos, lo que le llevará a una mayor coordinación motriz.
  • Fortalece su corazón y sus pulmones, gracias al trabajo respiratorio que se realiza en el agua, el cual aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.
  • La inmersión puede recordarle la tibieza del líquido amniótico, favoreciendo una sensación de profundo bienestar.
  • Es muy útil para los bebés más nerviosos o que sufren trastornos del sueño.
  • El agua ejerce un beneficioso masaje sobre la piel.
  • Es un juego muy divertido y gratificante tanto para el bebé como para los padres.

Si te habías planteado la natación para tu bebé, ya sabes que además de una experiencia relajante y de bienestar general, le aporta toda una lista de beneficios a nivel sensorial y motriz. Si aún te quedan preguntas por hacer, no dudes en acercarte a cualquier piscina/centro que ofrezca estos servicios y que te lo expliquen con detalle, incluso lo puedas ver sobre la marcha.

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