Relajación Muscular Progresiva | ¿Qué es?

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La Relajación Muscular Progresiva (de ahora en adelante, RMP) es una técnica de tratamiento que pretende conseguir un nivel de relajación general, así como un estado de autorregulación del organismo sobre la base de la distensión de la musculatura esquelética y mediante una serie de ejercicios de tensión-distensión de los principales grupos musculares.

A pesar de que en el procedimiento original de Jacobson se describían más de sesenta ejercicios y varios meses de entrenamiento para lograr un nivel de relajación aceptable, en la actualidad los procedimientos basados en la RMP son considerablemente más breves en tiempo de entrenamiento y en ejercicios implicados.

Una de las mejores adaptaciones y, sin duda una de las más utilizadas, es la que realizaron Bernstein y Borkovec (1973). Lo habitual consiste en unas primeras semanas en las que se practica una relajación larga (alrededor de 16 grupos musculares y en torno a  30-40 minutos). Posteriormente, conforme se adquiere habilidad en esta técnica se reduce tanto la duración como el número de ejercicios.

La descripción, grosso modo, de cómo deben realizarse cada uno de los ejercicios de tensión-relajación es la siguiente:

  • Apretar el puño, contrayendo mano, muñeca y antebrazo.
  • Contraer el bíceps, empujando el codo contra el respaldo del sillón o contra el colchón.
  • Frente: elevar las cejas o arrugar la frente
  • Parte superior cara y nariz: arrugar la nariz y los labios
  • Parte inferior de la cara y mandíbulas: apretar los dientes y hacer una sonrisa forzada tirando de la comisura de los labios hacia afuera.
  • Pecho y garganta: empujar la barbilla como hacia abajo como si quisiera que tocara el pecho, pero al mismo tiempo hacer fuerza para que no lo consiga, es decir, contraponer los músculos frontales y posteriores del cuello.
  • Hombros y espalda. A la vez que inspira arquee la espalda como si quisiera unir los omoplatos entre sí.
  • Abdomen. Poner el estómago duro y tenso, como si quisiera contrarrestar un fuerte golpe.
  • Piernas: colocar la pierna estirada y subirla hacia arriba 20 cm, tensando y haciendo fuerza como si tuviera un peso en el pie, que debiera sujetar a una altura de 20 cm. Para relajar soltar la pierna y que caiga a peso.
  • Ejercicios de pantorrilla y pie. (dos movimientos):
    • Estirar la pierna y la punta de los dedos como si quisiera tocar un objeto delante
    • Doblar los dedos hacia atrás como si quisiera tocarse la rodilla con ellos.

Es importante tener en cuenta que estos dos últimos ejercicios de tensión se deben hacer sin forzar. La tensión debe ser suave, es suficiente para relajar las pantorrillas y los pies sin producir ningún daño.

Hay una serie de indicaciones generales en el entrenamiento en RMP que es preciso tener en cuenta:

  1. Debe seguirse siempre una secuencia ordenada y procurar que sea la misma en todas las ocasiones (comenzando por las manos y acabando por los pies, o viceversa).
  2. No hay que preocuparse si se olvida algún músculo por tensar y relajar. En ese caso lo correcto es continuar con la relajación con el siguiente ejercicio que se recuerde. No obstante, para evitar los olvidos lo más adecuado es que hacer un repaso mental de los músculos antes de comenzar la relajación.
  3. Se debe tensar durante 2 segundos aproximadamente y relajar el músculo dejándolo suelto, como si se separara de repente de los tendones que lo sujetan. Debe mantenerse el músculo relajado durante 15 segundos aproximadamente antes de tensar de nuevo.
  4. Nunca debe forzarse excesivamente el músculo. Al tensar NO se pretende producir un alto nivel de contracción, sino facilitar la distensión. Si se tensa con demasiada fuerza puede ser perjudicial y producir molestias (hay que tener especial cuidado cuando se tensan los pies).
  5. Al relajar, debe soltarse el músculo de repente, no hay que distenderlo lentamente pues ello requiere un control mayor de los músculos antagonistas.
  6. Es útil imaginar en cada momento los músculos que está tensando y relajando, especialmente el músculo relajado y notar cómo se sigue distendiendo por sí mismo después de soltarlo.
  7. Es aconsejable concentrarse durante un tiempo en la agradable sensación de relajar cada músculo.
  8. Una vez que han relajado todos los músculos hacer un repaso mental de ellos comenzando del final al principio de la secuencia facilita  una autoexploración de las partes que no se ha logrado relajar convenientemente.

Fuente: Chóliz, Mariano. Técnicas para el control de la activación. [http://www.uv.es/=choliz]