Comida basura | Consecuencias sobre el nivel de depresión

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Comida basura consecuencias


La comida basura no ayuda a superar la ansiedad o el desánimo sino al contrario, este tipo de comida es la culpable de muchos de los casos de depresión que se dan tanto en niños como en adultos. Estas son las conclusiones desprendidas de un estudio realizado conjuntamente por la Universidad de Navarra y Las Palmas.

El estudio ha sido publicado en la revista médica «BMC Medicine» bajo el título ‘Dieta, ¿una nueva forma de prevenir la depresión?’ y ha sido dirigido por los profesores Miguel Ángel Martínez-González y Almudena Sánchez-Villegas.

Para llevar a cabo este ensayo, los científicos realizaron un seguimiento sobre más de 20.000 voluntarios con estudios universitarios, a los que les hicieron varias encuestas y cuestionarios a lo largo de 7 años, preguntándoles sobre sus hábitos alimenticios y su estado de ánimo. Aquellos que se ajustaron al modelo alimentario sano presentaban un nivel mínimo de depresión, patología que acabaron adquiriendo 500 de los examinados, aficionados a la comida basura.

“Mientras que el consumo de ácidos grasos trans, la comida rápida y la bollería industrial se asocian con un mayor riesgo de sufrir depresión, el consumo de los ácidos grasos omega3 (procedentes del pescado) y el de aceite de oliva, por ejemplo, muestra asociaciones inversas, influyendo en la estructura de las membranas de las células nerviosas y mejorando el funcionamiento de la serotonina, un neurotransmisor implicado en la depresión”, explica Ángel Martínez-González.

Según la investigación, el riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta un 58% entre quienes tienen depresión. El aumento de peso no es un trastorno psiquiátrico, si bien muchos “de los episodios depresivos que sufren las personas con obesidad se deben al hecho de que estar obesos los deprime”, destaca Martínez González.

Nos dimos cuenta de que aquellos que llevaban a cabo una dieta equilibrada, mediterránea, tenían menos problemas de salud. Es por esto que nos dimos cuenta de que comer bien previene tanto las enfermedades cardiovasculares como los estados depresivos», concluye Martínez-González.

REFLEXIONES

Después de escuchar a los responsables de este estudio y de lo mucho que se lleva hablado sobre las consecuencias negativas de la comida basura en general, no es de extrañar que en los últimos años esté resurgiendo, por otro lado y con fuerza, un interés por la comida en su estado más puro, libre de todo tratamiento.

Quizás el aumento de la obesidad o quizás los casos de enfermedades que constantemente oímos muy cercanas a nosotros e incluso en primera persona, nos están empezando a hacer reflexionar sobre la frase que dice ‘SOY LO QUE COMO’. Aunque encontrar la relación entre las enfermedades y los alimentos que consumimos, no es cuestión sencilla, incluso para las autoridades sanitarias, lo cierto es que muchos ya han optado por variar sus hábitos alimenticios y apostar por lo sano, o lo que comúnmente conocemos como tal.

Ciertamente, no pensamos que una hamburguesa ingerida cada cierto tiempo nos va a sumir en una depresión, pero también es cierto que a medida que no nos sentimos bien con nuestro cuerpo, perdemos algo de seguridad en nosotros mismos. Y lamentablemente, no solo se trata de la hamburguesa, si no de las salsas que le echamos, del acompañamiento y de otra mucha comida que sin saber qué aporte calórico o de otra índole nos ofrece, ingerimos al cabo del año.

Fuente: Sánchez Villegas, Almudena; Ángel Martínez González. Diet, a new target to prevent depression? BMC Medicine, 2013, 11:3