Controlar el estrés | ¿Dónde está la línea?

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Algunos estudios afirman que ciertos niveles de estrés son buenos para mantener un punto óptimo de lucidez mental y rendimiento conductual y cognitivo. Aseguran que el estrés de corta duración, no crónico, prepara al cerebro para mejorar el rendimiento.

Pero enseguida surgen preguntas a estas afirmaciones: ¿Cómo controlar el estrés?, ¿Dónde están los límites?

El estrés puede causar daños importantes, incluso algunos seguramente están por descubrir, por tanto, es muy importante conocer los límites y quizás a lo que los investigadores llaman estrés en pequeñas dosis, habría que denominarlo de otro modo para no creer que todos somos capaces de parar cuando llegamos al límite.

Como en muchas patologías y circunstancias de la vida, el estrés que para una persona es “demasiado”, para otra no lo es tanto, es decir, el estrés provoca diferentes reacciones en cada persona. Algunas personas son capaces de gestionar mejor las adversidades, mientras otras se desmoronan antes las mismas circunstancias.

La capacidad de una persona para tolerar el estrés, depende de muchos factores, entre los que destacan:

  • La calidad de sus relaciones sociales (amigos, compañeros de trabajo…)
  • La calidad de sus relaciones familiares
  • La visión de la vida
  • La inteligencia emocional
  • La genética

Entonces, si somos sinceros con nosotros mismos y nos respondemos a ciertas preguntas, podemos saber si realmente controlamos nuestros niveles de estrés o es el estrés el que nos controla a nosotros:

  • Cuando hay un ambiente alterado y tenso – ¿Sé calmar la situación y calmarme rápidamente?
  • Cuando acumulo ira, rabia o furia – ¿Puedo liberarla fácilmente?
  • En mi entorno de trabajo – ¿Soy capaz de valerme de mis compañeros para trabajar con más tranquilidad o por el contrario me suponen más alteración? ¿Altero yo a los compañeros de trabajo?
  • Cuando llego a casa – ¿Soy capaz de dejar los problemas del trabajo fuera? ¿Me relajo?
  • Normalmente estoy en un estado – ¿Raro, distraído, de mal humor?
  • Sobre los problemas y las tensiones de los demás – ¿Me doy cuenta, me preocupan, soy capaz de detectar el origen?
  • Sobre la familia y amigos – ¿Influyo en ellos positivamente en su estado de relajación o calma? ¿Y negativamente?
  • Ante un estado de ánimo o energía bajo – ¿Sé cómo reponerme, cómo animarme?

En realidad, estas sólo son algunas preguntas que, siendo sinceros, nos pueden ayudar a saber en qué nivel aproximado estamos en materia de estrés. A veces nos cuesta asumir la realidad y no pasa nada por aprovechar la confianza con nuestros amigos y familiares, para conocer su punto de vista sobre nuestro comportamiento ante situaciones difíciles, de tensión y de estrés, e incluso, podemos preguntarles si somos nosotros los que provocamos la tensión y el estrés con tu comportamiento.

Por desgracia, aún no hemos llegado a controlar nuestros niveles de estrés igual que controlamos el volumen de la música en nuestro mp3, por tanto, sabiendo que el estrés tiene muchas consecuencias negativas, una postura sabia será evitarlo siempre que podamos, sobre todo, en todas aquellas circunstancias que ciertamente, lejos de ayudarnos, nos perjudica y perjudica a los que nos rodean.