Estrés y Embarazo | Porque en la fertilidad cuentan muchos factores

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Estrés y Embarazo | Infertilidad


Son muchos los casos de infertilidad donde no existe una causa física aparente, pero si nos adentramos en las circunstancias personales de cada implicado: su alimentación, su trabajo, sus problemas… también muchas veces se acaba encontrando que algo no funciona de manera correcta sus vidas. En este sentido, ese momento en el que detectan tales factores, puede ser el punto de partida para iniciar una forma de plantearse nuestro estilo de vida, nuestra calidad de vida.

Uno de los elementos que más inciden a la hora de que una mujer se quede embarazada, es el alto nivel de estrés al que está sometida la mayoría de la población. Además, la pareja que decide tener niños y no consigue el embarazo en el tiempo que han determinado, se le eleva el nivel de estrés. De este moda, se entra en un círculo vicioso en en el que el estrés influye en la infertilidad y la infertilidad influye en el nivel de estrés.

Para muchas parejas y personas, uno de sus sueños es tener un hijo y no conseguirlo puede suponer una caída de la autoestima, pudiendo sentirse inferiores o acomplejadas frente a aquellas que si lo han conseguido.

A continuación, se mencionan algunos consejos para rebajar el nivel de ansiedad y de estrés en parejas y mujeres que desean quedarse embarazados:

  • No hay nada mejor que tener una buena motivación, de modo que si piensas en tener un hijo, este hecho puede ser un gran motivo para estudiar con tu pareja o contigo misma las prioridades de vuestras vidas.
  • Analizar cuáles son los elementos que más te estresan y afectan para visualizar soluciones adecuadas.
  • Normalmente, el trabajo y la casa son dos entornos en los que es más fácil que surja el estrés diario: las obligaciones, la limpieza, la organización, el jefe, los proyectos, los gastos… Es en este punto cuando cabe plantearse si el trabajo o el ritmo con el que trabajamos nos compensa. De igual modo, hemos de plantearnos si la vivienda actual, tal y como la tenemos o ella en sí, cumple con unos requisitos mínimos que nos permitan disfrutarla y relajarnos. Algunos cambios dentro de la casa, aunque puedan parecer innecesarios, pueden ayudarnos en nuestros objetivos.
  • Acudir a un nutricionista para que nos aporte nuevas técnicas de alimentación y combinar una buena dieta con deporte físico.
  • Reducir las horas de televisión y evitar el sedentarismo, aprovechando el tiempo para hablar con la pareja o amigos y pasar más momentos de relajación.

Aunque puede haber más formas de favorecer la relajación de cara al embarazo, la conclusión, una vez que nos hemos decidido a tener hijos, es llevar una vida más calmada e intentar no pensar mucho en situaciones y acontecimientos adversos, ya que en la mayoría de los casos son pasajeros y menos importantes de lo que los hacemos.

Que el estrés no sea un protagonista más dentro de algo tan maravilloso como es la concepción de una nueva vida.