La sal y sus propiedades antidepresivas | ¿Qué hay de cierto?

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¿La sal y sus propiedades antidepresivas?


Se le suele identificar como una de las principales causantes de la hipertensión y la retención de líquidos, entre otras enfermedades, pero un estudio reciente arroja información favorable sobre la sal, destacándole supuestas propiedades antidepresivas.

Si realmente la sal fuese un componente que sube el estado de ánimo, se podría explicar por qué tendemos a consumirla en exceso, a pesar de sus contraindicaciones. Según los expertos, se calcula que el consumo promedio de sal es de 10 gramos al día por persona, cuando lo recomendable son 4 gramos. Hoy en día, el 77% de nuestro consumo de sal viene de productos procesados, comidas y cenas en restaurantes, productos congelados y comida rápida.

El consumo excesivo de sal es un lujo que nuestros antepasados no podían permitirse. Hace 4.000 años empezó a utilizarse para conservar los alimentos pero, por entonces, la sal era escasa. A pesar de la llegada de la refrigeración, el consumo de sal no sufrió un descenso, debido a que su precio era asequible y su toque a las comidas gustaba demasiado como para prescindir de ella.

Nuestra afición por la sal podría tener una explicación evolutiva, ya que la mayoría de nuestros mecanismos biológicos necesitan sodio para funcionar correctamente, es por ello que nuestros riñones son “tan avaros con la sal”. También por el mismo motivo tenemos un sentido del gusto preparado para detectar la sal y su consumo activa nuestros circuitos cerebrales del placer. De hecho, diferentes estudios hablan de que la necesidad y las ansias de consumir sal podrían estar vinculados a las mismas zonas del cerebro que generan los problemas de adicción a las drogas.

Pero no parece que exactamente la sal sea un antidepresivo, ya que tan sólo soluciona un síntoma que puede ser o no propio de la depresión. La pérdida de placer en actividades habitualmente placenteras es uno de los síntomas típicos de la depresión psicológica, pero sólo uno entre muchos otros, de modo que como conclusión general en base a los diferentes estudios sobre esta relación entre depresión y sal, se podría entender que la sal tiene en nosotros un efecto placentero y de ahí que al aportarnos placer está contrarrestando en cierta medida los efectos negativos de un bajo estado de ánimo, pero ciertamente, conscientes hoy en día de las diferentes consecuencias que conlleva un abuso de la sal en las comidas, constantemente recordado por las autoridades sanitarias, en principio no podemos pensar que la sal es la panacea frente a la depresión.

Cabe recordar, que en torno a la sal existe desde hace mucho tiempo todo un mundo de la terapia, con multitud de beneficios físicos y de otra índole, científicamente demostrados. Tal es el caso de la haloterapia, de la que hemos hablado ya aquí y la que entre sus beneficios cuenta con el de mitigar el estrés y el agotamiento .