Quiero escuchar la radio sin estresarme

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Supuestamente, a partir de cierta edad somos capaces de filtrar la información que recibimos a través de los medios de comunicación, pero no sólo no es del todo cierto, sino que ignoramos los efectos que la información negativa nos provoca.

La radio es un medio de comunicación maravilloso, cuya estrella, a pesar de lo que decía la canción, está más viva que nunca, ofreciéndonos una amplia variedad para casi todos los gustos, desde programas deportivos a tertulias y por supuesto, música. Para muchas personas la radio es parte de su vida: al despertar, en la ducha, yendo al trabajo, en el propio trabajo, con las tareas de la casa, al volver del trabajo, en el gimnasio, para dormir, en los viajes…

Pero, ¿te has parado a pensar si provoca el mismo efecto escuchar música que escuchar noticias durante el trayecto a tu trabajo, o si dormirías mejor si evitases ciertos temas antes de dormirte?

En muchas ocasiones encendemos la radio instintivamente, incluso no le prestamos atención, pero no cabe duda que no es lo mismo escuchar una música relajante o inspiradora, que escuchar malas noticias o música estridente en un momento que necesitas todo lo contrario.

No se trata de ignorar la realidad, es bueno estar informados, pero la sobreinformación tiene sus inconvenientes. Has de darte cuenta de cuándo escuchar lo mismo una y otra vez, pasa de ‘aportarte algo útil o positivo’ a ‘transmitirte tristeza, pesimismo, tensión…’

Aquí tienes algunos consejos que pueden ayudarte a canalizar y aprovechar mejor lo que este maravilloso invento te ofrece:

  • Evita dormirte con noticias o debates que te transmitan tristeza o preocupación. Las noticias van a estar ahí por la noche y por el día, pero antes de dormir tu mente necesita relajarse y no, precisamente, nuevos temas en los que trabajar.
  • Prueba a alternar la programación con la que te levantas o te preparas para ir al trabajo. Combina las tertulias con música que te aporte energía y con programas con toques de humor… (comenzarás el día con motivación y mejor humor).
  • Adecua lo que escuchas al momento en el que la escuchas. Por ejemplo: si vas en el coche, igual que con una música muy relajante corres el riesgo de dormirte, con música muy acelerada corres el riesgo de transmitir ese ritmo a tu conducción. No olvides que en la conducción lo ideal es estar físicamente cómodo, pero mentalmente despierto y despejado. Y a la mínima que percibas que la radio te distrae de la conducción, apágala.
  • Si en tu trabajo te permiten escuchar la radio, regula el volumen de manera que siempre puedas escuchar a los compañeros y elige una programación que te ayude a trabajar, pero que no te distraiga (muchas veces el mero hecho de tener la radio encendida nos hace el trabajo más llevadero e incluso más ágil, pero evita que te produzca el efecto contrario).
  • Si tienes hijos, en los viajes largos la radio puede ser un excelente remedio para que ellos disfruten y a ti te permitan mantener la concentración en la conducción.

¡Disfruta la radio! porque es un invento con gran fuerza, que permite a muchas personas estar entretenidas e informadas, e incluso, sentirse acompañadas en su soledad. Pero evita convertirte en un zombie de la radio; tú tienes el poder de mover el dial y beneficiarte de todo lo bueno y variado que te ofrece.