El Sudor y sus Causas Emocionales

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El Sudor Emocional


A la sudoración que se produce en respuesta a ciertos estímulos emotivos tales como el miedo, el estrés, el dolor y la ansiedad, se le denomina Sudoración Emocional. Si es una sudoración excesiva, se habla de Hiperhidrosis Emocional.

Quién no recuerda la película ‘Aterriza como puedas’, en la que Ted Striker tiene que ponerse a los mandos de un avión comercial, en el que surgen problemas durante un vuelo. En una de las escenas Striker se pone a sudar de forma exagerada, debido a la situación de miedo y estrés a la que se ve sometido.

Lo cierto es que casi todos hemos sufrido el sudor emocional alguna vez, puesto que la mayoría nos hemos encontrado en una situación que nos ha provocado alguno de los estímulos mencionados (momentos laborales especialmente estresantes, tener que hablar en público, agobio entre una muchedumbre…).

Ya desde bebés, podemos experimentar sudoración emocional en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Sin embargo, este tipo de sudoración a nivel de la axila no suele producirse hasta la pubertad. Además, el sudor emocional no es produce exclusivamente en el ser humano, sino también en otros mamíferos.

Aunque el sudor emocional se puede producir por todo el cuerpo, es más evidente en las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas y la frente. A diferencia de la sudoración térmica, el sudor emocional se produce independientemente de la temperatura ambiente.

El problema de hoy en día es que el sudor, además de relacionarlo con el esfuerzo, lo tenemos también muy ligado con la falta de higiene. Esto hace que muchas personas, cuando comienzan a sudar por motivos emocionales y se dan cuenta de que se hace evidente a los demás, esas emociones se acentúan aun más, produciéndose un círculo vicioso que impide controlarlas y que provoca, por tanto, más sudor.

Sin duda, aunque el sudor sea emocional y uno se acabe de duchar, supone una situación especialmente incómoda para muchas personas, incluso un auténtico calvario. Además, la intensidad del olor depende en gran parte del tipo de toxinas liberadas, ya que entre los componentes liberados con la sudoración, también se encuentran diferentes toxinas de nuestro cuerpo.

Al ser tan común, más de una empresa se ha preocupado por intentar ofrecer soluciones comerciales. Naturalmente, esto quizás es más fácil de disimular o paliar en una parte del cuerpo como las axilas. De hecho, actualmente ya existen empresas que comercializan prendas elaboradas con tejidos que no sólo tienen una gran capacidad de absorción, sino que incluso eliminan el mal olor.