Apifobia | Fobia a las avispas o fobia a las abejas

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Apifobia


Las avispas y abejas son insectos comúnmente temidos por muchas personas. Por diversos motivos, cuando una avispa o una abeja revolotea cerca de nosotros, muchos actúan como si realmente ya estuviesen siendo atacados por ellas, incluso por su reacción hasta cabría pensar que son atacados por muchas de ellas, aunque sólo sea una.

El miedo incapacitante a estos insectos se conoce como ‘Apifobia’ y también se habla de Melisofobia, aunque realmente el miedo no es al insecto sino a su picadura.

Es tal el miedo que algunas personas pueden tenerle a estos insectos que cuando se encuentran con uno de ellos clavan toda su atención en el vuelo o localización del mismo, dejando automáticamente de hacer lo que estuvieran haciendo y poniendo en más de una ocasión en peligro a ellos o a terceros.

¿A qué se debe este miedo a las avispas y las abejas?

El miedo a las avispas y a las abejas, para el que las teme, es indiferente, porque normalmente cuando están revoloteando no se distingue a una de la otra y salvo que te detengas para fijarte en su aspecto o en su panal.

Dado que casi la mayoría de nosotros ha recibido la picadura de una avispa o conoce a alguien que ha recibido una picadura de este insecto, resulta que, de forma generalizada, todo insecto con colores y aspecto similar es asociado a las avispas, incluidas por supuesto, las abejas. Pero lo cierto es que mientras las avispas pueden tener un comportamiento más agresivo, las abejas suelen picar sólo cuando la colmena se ve amenazada o se ven atacadas.

Naturalmente, si una persona es alérgica a la picadura de estos insectos, el miedo aumenta, en este caso de forma más justificada, ya que la picaduras para un alérgico pueden provocar un importante problema de salud.

Algunos de los síntomas de la apifobia son:

  • Sudoración
  • Náuseas
  • Taquicardia
  • Terror/pánico
  • Temblores
  • Ahogo
  • Necesidad de huir

¿Cómo superar el miedo a las avispas/abejas?:

Conocer y valorar el papel de las abejas en la fabricación de la miel y la polinización de las flores, puede ayudar a tenerlas en mejor consideración y minimizar algo la aversión hacia ellas. Aunque las avispas no producen miel, si hacen también una labor en el proceso de polinización.

Las recomendaciones generales van dirigidas a cómo enfrentarse cuando nos topamos con estos insectos, más que a intentar perderles todo el miedo. No obstante, sabiendo cómo actuar para evitar una picadura e incluso si ya se ha recibido una picadura, también da a cualquiera un plus de seguridad ante ellas, lo que, de algún modo, mitiga el miedo.

Algunas personas llevan a cabo actividades tales como las de acompañar a un apicultor en una granja de abejas, para intentar superar su miedo o al menos mitigarlo. Aunque se trata de una decisión más radical, si se toman ciertas precauciones, como hace el propio apicultor, permite acercarte a las abejas como no se haría de ningún otro modo y ayudaría a verlas desde otro punto de vista.

A pesar del tamaño de estos insectos, la apifobia hace que muchas personas no puedan disfrutar al 100% de un día de campo o al aire libre, porque siempre tienen presente su existencia y piensan frecuentemente en que pueden aparecer en cualquier momento.

Uno de los consejos más importantes es evitar reaccionar de forma brusca hacia estos insectos, porque pueden creer que se trata de un ataque y por tanto, activan su sistema de defensa. Salvo que el individuo se vea atacado de forma inminente, lo aconsejable es alejarse tranquilamente, o si el insecto está revoloteando, evitar que se pose en nosotros, sin hacer grandes aspavientos, mejor con suaves movimientos.