Misofobia | Fobia a la suciedad

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Misofobia

Posiblemente hayas visto la película ‘Mejor Imposible’, con Jack Nicholson y Helen Hunt. Si es así, recordarás a Melvin Udall, el peculiar personaje, interpretado por Jack Nicolson, maniático y obsesionado especialmente con los gérmenes, llegando a utilizar sus propios cubiertos de plástico para comer en la cafetería que frecuentaba, lavarse las manos constantemente y utilizar pañuelos para coger los pomos de las puertas.

Así es, la Misofobia (o Germofobia) es el miedo anormal y obsesivo a la suciedad en general y a los gérmenes en particular. La obsesión que causa esta fobia lleva a quien la padece a realizar rituales metódicos para evitar el contacto con la suciedad, rituales que condicionan su actividad diaria. Cuando un misofóbico pierde el control de la situación respecto a su fobia, puede experimentar importantes episodios de ansiedad.

Etimológicamente, el término Misofobia’ debe su significado a la palabra ‘mysos’, de origen griego, que significa ‘suciedad’.

Hoy en día, a la mayoría de las personas nos gusta estar limpias y rodeadas de limpieza, tanto por nuestra imagen como por nuestra salud y realmente, nos cuesta imaginar aquellos tiempos en los que las calles y las personas desprendían hedores insoportables, siendo frecuentes los fallecimientos por la falta de higiene personal y del entorno. Gracias a las autoridades sanitarias, sabemos que los gérmenes forman parte de nuestras vidas y también sabemos cómo protegernos y actuar ante ellos, tanto a nivel personal como social.

Desgraciadamente, no todas las personas son capaces de distinguir entre la precaución y la obsesión y lo que debe ser un comportamiento natural en el que la imperfección debe estar asumida, para algunos individuos se convierte en un comportamiento condicional, en constante búsqueda de la perfección para protegerse de algo que es imposible controlar al 100%. Si a todo ello sumamos la constante publicidad de productos para nuestra higiene personal y nuestro entorno, resulta casi imposible que cualquiera de nosotros no adoptemos en ciertas ocasiones actitudes algo exageradas frente a la suciedad.

Lo cierto es que la línea entre ser una persona muy limpia y padecer misofobia no es siempre fácil de marcar para los especialistas, si bien, entre otras características, cuando la obsesión aflora, cuando la situación supera al individuo y el tiempo en los rituales de limpieza ocupan gran parte del tiempo de su vida diaria, los especialistas pueden empezar a sospechar en la existencia de un caso de misofobia.

Los científicos han determinado que la misofobia (o germofobia) es causada por la actividad anormal del cerebro que resulta en un trastorno obsesivo-compulsivo, siendo el causante un factor genético o un trauma emocional implicado, ya que muchas de las personas que padecen esta fobia recuerdan miedos relacionados ya desde la infancia.