¿Qué es Nomofobia? | Conoce esta fobia de nuestro tiempo

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¿Qué es nomofobia?


La vertiginosa evolución de la tecnología y su influencia en las costumbres es, indudablemente, cada vez más notoria. Uno de los ejemplos, del que seguramente muchos podemos encontrar algún caso en nuestro entorno, es el recientemente descrito como nomofobia (vocablo que procede de la abreviatura del término inglés no-mobile-phone phobia). Bajo este definición se identifica la dependencia del teléfono móvil y, por extensión, a la necesidad de estar permanentemente comunicado.

El cuadro sintomatologico de la nomofobia es el típico: ansiedad en distintos niveles y las correspondientes manifestaciones físicas propias de cualquier otro caso de dependencia.

La tecnología no crea por sí misma estas dificultades. Como ocurre en multitud de circunstancias, cualquier mejora que nos facilite la vida puede provocar el que, una vez interiorizado el nuevo y optimizado hábito, nos puede invadir el temor a perderlo, olvidando el hecho de que, anteriormente a incorporar esas ayudas, podíamos vivir perfectamente sin ellas.

Al hecho del apego a estas nuevas posibilidades, se añade el hecho de que la tecnología ha permitido la creación de unas formas de relaciones sociales, algunas de ellas sin precedentes, como el hecho de estar permanentemente disponible a través de programas de mensajería o la exposición de la vida propia y ajena a través de las redes sociales. Esta innovadora forma de comunicación redefine los conceptos de intimidad y de privacidad, la cual permite e incluso fomenta, la exhibición de eventos de nuestra vida cotidiana a un círculo cada vez más amplio de personas.

La expansión del ámbito de nuestra influencia es un medio idóneo para compartir experiencias e inquietudes de forma sencilla a una mayor cantidad de gente. Si a este hecho unimos una recompensa inmediata en forma de reconocimiento y la sensación de encontrarse continuamente acompañado, es comprensible que un excesivo uso de estas herramientas pueda provocar dependencia en algunas personas necesitadas de esas sensaciones.

Una utilización equilibrada de las nuevas posibilidades nos permite expandirnos hacia los demás de muy diversas formas, pero sin olvidar que son únicamente medios, no fines en sí mismos. Si a esta racionalización del uso de las nuevas posibilidades de comunicación unimos el mantener invariables algunas áreas de intimidad en nuestro día a día, podremos reducir la excesiva influencia que el estar permanentemente conectado pueden suponer. Separar la esfera personal de la pública, estableciendo los lugares y los tiempos adecuados a cada una de ellas, es una buena técnica para poder vivir de forma más relajada las tensiones a las que nos puede someter el exceso de información que nos rodea.

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