Interrupciones en el trabajo | Motivo de estrés

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Tanto si se trata de un compañero como de un jefe, cuando te toca trabajar al lado de una persona que provoca interrupciones en el trabajo de forma constantemente, tu capacidad de concentración se ve mermada, el trabajo no te cunde como te gustaría y te invade una extraña sensación de estrés, desconocida hasta entonces.

Generalmente, cada uno en su trabajo asume pronto que va a trabajar duro e incluso que atravesará rachas desbordantes y sacrificadas, pero nunca piensa que su compañero de departamento o, peor aún, su jefe, le va a ocupar más tiempo que el propio trabajo. En el caso de un jefe, la situación es aún más estresante y esperpéntica, porque supuestamente se trata de un pilar de la empresa y del supervisor de tu trabajo.

En ambos casos se trata de personas que, o les falta formación o les falta seguridad en sí mismas, o ambas circunstancias. De este modo, estas personas necesitan recurrir constantemente a otros compañeros y/o subordinados para resolver sus dudas, que lamentablemente no quieren o no saben resolver por sí mismos, ya sea por comodidad o por conveniencia.

Este tipo de personas pueden llegar a convertirse en un lastre para la empresa y un suplicio para el resto de trabajadores. Lo peor de todo es que, en general, son personas conscientes de sus limitaciones y aunque con el tiempo se crean su propia ficción, su inseguridad les impide tomar decisiones e iniciativas con agilidad. Estas personas pueden tender a hacerse visibles a toda costa, actuando de cara a los demás, y a dar más importancia a su trabajo que al del resto.

Si tú padeces a un compañero o jefe como el que aquí se describe, mejor que nadie sabes qué te provoca su comportamiento, esa sensación de que ‘ni hace, ni deja hacer’. Una frustración constante se apodera de ti cuando ves que no puedes concentrarte en tus tareas, y tu tiempo lo inviertes en una persona que es experta en no saber o no querer invertir correctamente el suyo.

Cierto es que la solución a estas situaciones no es fácil, pero llega un momento en que las interrupciones pueden causar un estrés acumulado que a quien más perjudica es a ti. Es cuestión de sopesar qué te está haciendo más daño y qué es mejor para la empresa. Piensa que los problemas que se afrontan hablándose y con actitud constructiva tienden a asumirme y solucionarse mejor que aquellos que se van dejando pasar.

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