Estrés en el deporte | Un sube y baja de energía que no todos controlan

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Estrés deportivo


En la mayoría de los casos se tiene una concepción negativa del estrés, relacionándolo con una situación en la el individuo no logra encontrar los mecanismos necesarios para hacer frente a un problema o una serie de problemas. Pero, no siempre el estrés incluye connotaciones negativas, ya que en una situación de estrés, la persona puede activarse y encontrar mejores soluciones para enfrentarse al contexto de estrés que ha provocado la dificultad.

Si nos situamos en el ámbito deportivo, muchos deportistas, cuando se disponen a competir, siempre suelen tener cierto niveles de estrés, dependiendo de la presión a la que estén sometidos. Los deportistas de primer nivel siempre tienen que responder con un alto grado de compromiso y se someten a mucha presión, aunque en la mayoría de los casos salen airosos.

Cuando un deportista hace balance y ve que la demanda de esfuerzo y entrega es muy alta, puede ocurrir que, dándose cuenta de que sus recursos ante la situación son escasos, se produzca una sobreactivación y el comportamiento ante esa demanda no es organizado. Es en esta ocasión cuando se habla de estrés, como un factor que puede desencadenar en trastornos del estado de ánimo del deportista, produciendo agotamiento y debilitando las habilidades como tal. En estas circunstancias, pueden darse los casos de dopaje, aunque afortunadamente son una minoría respecto a la cantidad de deportistas que cumplen con la legalidad.

Hay que destacar aquí el papel del apoyo social, que tanto en el área del deporte como en otras áreas, se considera un factor importante para ayudar a las personas a enfrentarse al estrés, ya que les brinda seguridad y confianza en ellos mismos. Es importante el apoyo, en este caso, que recibe el deportista por parte de entrenadores, fans o prensa, pero este es un apoyo que en muchos casos no se puede controlar a merced y cuando el deportista empieza a sufrir de estrés de forma constante e inevitable, es necesario que reciba el apoyo y asesoramiento profesional durante el tiempo que sea necesario.

Sin embargo, a parte del tratamiento que pueda recibir un deportista o atleta, es necesario implantar un sistema de prevención del estrés para estos profesionales, de tal forma que se investiguen los síntomas que indican que algo no va bien del todo y eliminando la aparición de situaciones graves, implantando conductas de respuestas más adecuadas. No hay que normalizar el hecho de que en ciertas etapas puedan estar eufóricos y activados al 150% y de en poco tiempo pasar a la situación contraria, para luego volver a subir y así durante determinados años.

Pero cuando el estrés ha surgido inevitablemente, se puede controlar de diferentes formas de modo que se utilicen métodos que se apliquen dependiendo de la situación, del tipo de deporte y de la personalidad de cada atleta/deportista en cuestión.

Ante todo, hay que aclarar que no hay una técnica concreta que nos ayude a seleccionar un proceso de intervención, por lo tanto, es necesario considerar el problema y estudiarlo dedicada en individualmente, invirtiendo el tiempo necesario.

Sea como sea, el estrés, tanto en deportistas como en otros profesionales, no sólo se puede tratar, sino que se puede evitar en gran medida, siempre que se disponga de unas pautas asesoradas, donde como mínimo, el deportista dedique momentos de relajación para estar consigo mismo y aprender a manejar la situaciones y canalizar las subidas y bajadas, lo suficiente como para llegar a saber qué habilidades debe reforzar en cada etapa.