Estrés Infantil | Qué es y por qué se produce

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Estrés Infantil


Aunque creemos que el estrés es un problema de adultos, investigaciones recientes encuentran una incidencia cada vez mayor entre los niños, en gran parte debido a que emocionalmente son más vulnerables que los adultos a los cambios bruscos o las adversidades.

¿Qué es el estrés infantil?

Son un conjunto de reacciones, tanto a nivel biológico como psicológico, que se producen por ciertas situaciones que el niño no puede controlar, alterando su equilibrio general.

¿Por qué se estresan los niños?

La infancia es un período que se caracteriza por cambios y adaptaciones. Los niños deben hacer frente a esas nuevas situaciones para poder superar las transiciones de una etapa a otra; y son precisamente esos factores o situaciones los que pueden producirle ansiedad y tensión, llevándolos a comportarse de una manera distinta a la habitual.

¿Qué situaciones estresan a los niños?

Entre las situaciones que pueden producir estrés infantil se encuentran:

Dentro del ámbito familiar: divorcio o separación de los padres, la muerte de un familiar cercano, maltrato físico o psíquico por parte de los padres, abusos sexuales, el nacimiento de un hermano, mudanzas, discusiones fuertes entre los miembros de la familia, etc.

Dentro del ámbito escolar: la presión de los padres por que saquen buenas notas, los exámenes, las actividades extraescolares, un cambio de escuela, ser molestados o ridiculizados por compañeros o niños mayores, etc.

Dentro del ambiente social: el ritmo de vida acelerado, ir al dentista o al hospital, romper o perder cosas, ser diferente al resto por distintas razones (físicas o económicas), falta de adaptación a los cambios, etc.

¿Síntomas de un niño con estrés?

Cada niño es diferente y por tanto reacciona de distinta manera ante el estrés.

Algunos de los síntomas que puede presentar el niño son:

  • Poca confianza en sí mismos
  • Preocupación
  • Tristeza
  • Ansiedad
  • Tendencia a estar despistados
  • Cambios radicales en el rendimiento escolar
  • Mal comportamiento
  • Llantos sin causa aparente
  • Dolores de cabeza y estómago
  • Mojado de la cama de manera recurrente
  • Pesadillas
  • Cambios en los hábitos alimentarios
  • Etc.

Naturalmente, como en muchas otras circunstancias, no por presentar algunos de los síntomas mencionado de forma puntual, ya podemos pensar que el niño sufre de estrés, pero es bueno observarlos y en caso de repetirse ciertos comportamientos no habituales o anómalos, siempre es más tranquilizador y seguro consultar a un profesional cualificado.