La tecnología también es causa de estrés

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La Tecnología y el Estrés


Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos la mayoría de las personas en la actualidad es el estrés tecnológico. Esto se debe a que, aunque creamos lo contrario, aún no nos hemos adaptado completamente a vivir y ver las cosas de una forma tecnológica, por eso muchas veces nos supera.

Los nuevos soportes tecnológicos, las nuevas herramientas y el acceso a internet y a las redes sociales provocan ansiedad, tanto a adultos como jóvenes, aunque verdaderamente son los mayores de 40 años los más tendentes a sufrir este desequilibrio, ya que es un grupo de población que no creció con los nuevos avances tecnológicos y le es más complicado adaptarse a ellos en su vida diaria.

Algunos de los inconvenientes que provienen de esta sobrecarga de tecnología se traducen en síntomas tales como dolores de espalda, aislamiento social, poca actividad física, cambios radicales en el carácter, mayor sensibilidad e incluso depresión.

Con la invención y el desarrollo de los smartphones, ahora todos estamos hiperconectados y el teléfono ha pasado a condicionar nuestra tranquilidad no sólo porque acudamos a él de forma inconsciente, sino porque ahora estamos más localizados que nunca y eso hace más difícil alejarnos y despejarnos de los problemas laborales.

Afortunada o desafortunadamente, son pocas las personas que salen de casa sin el móvil, instrumento de comunicación que se ha vuelto imprescindible para todos y que complica el equilibrio entre las relaciones humanas y el uso de las tecnologías. Si no aprendemos a controlar su uso, si no evitamos que las tecnologías se adueñen de nosotros en lugar de ser nosotros dueños de ellas y de su uso, nos puede consumir definitivamente.

Recomendaciones a tener en cuenta

Seguir algunos consejos respecto al uso de las tecnologías, puede mejorar nuestra calidad de vida y el bienestar social.

Algunas de las pautas que se recomiendan son:

  • Aprender a tomar distancia: desconectarse del mundo tecnológico es saludable, separándonos de los dispositivos tecnológicos, ya sea smartphone, tablet, portátil, pc… Estos instrumentos no deben ser ni son, esenciales para vivir.
  • Se deben establecer límites en la conexión a internet y organizar descansos y periodos de tiempo sin que accedamos, además de practicar actividades que no necesiten el uso de las nuevas tecnologías.
  • Mantener la comunicación tradicional es esencial, reforzando nuestras relaciones con familia, amigos y compañeros de trabajo sin necesidad de que haya un teclado como medio: tomando café, hablando con los vecinos en la panadería o manteniendo conversaciones en comidas familiares.
  • Respetar los tiempos de las otras personas con las que nos queremos comunicar. Normalmente, la gente interpreta que cuando ellos disponen de tiempo para escribir y contestar, los demás también lo tienen, pero no es así por norma general.
  • Enseñar a nuestros hijos a priorizar y desconectar de las nuevas tecnologías, pero haciéndoles ver las ventajas que tienen, que no son pocas.

En definitiva, no se trata de alejarnos del mundo tecnológico, si no de aprender a controlar su uso para evitar que nos influya de manera negativa en nuestra vida diaria, nuestras relaciones y nuestra salud.