Tanto oírlo pero, ¿Qué es el estrés?

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Qué es estrés


En la televisión, en la radio, en los periódicos… por todos lados nos hablan del estrés, de lo expuestos que estamos y de sus múltiples consecuencias negativas, pero, ¿es estrés todo a lo que se le llama estrés o ya metemos en el mismo saco a cualquier situación o estado de tensión?

Porque creemos que es importante saber distinguirlo o al menos evitar obsesionarse sin motivos, en este artículo te desgranamos un poco más ‘qué es estrés’.

El término ‘estrés’, en inglés stress “tensión”, puede definirse como un conjunto de reacciones fisiológicas que se presentan cuando se sufre un estado de tensión nerviosa, producto de diversas situaciones en el ámbito laboral o personal.

Existen varios tipos de estrés, según el entorno, la intensidad y otros factores: estrés normal o estándar, estrés patológico, estrés crónico, estrés post-traumático, estrés laboral, etc.

En general, tendemos a creer que el estrés es consecuencia de circunstancias externas a nosotros, cuando en realidad es un proceso de interacción entre los eventos del entorno y nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas ante esos eventos.

Cuando la respuesta de estrés se prolonga o intensifica en el tiempo, nuestra salud y nuestras relaciones personales pueden verse afectadas. Sin embargo, algunos expertos afirman que el estrés no siempre es malo, entendiéndolo en situaciones concretas y sobre todo, de corta duración.

La mayoría de nosotros no puede hacer bien las cosas (deporte, trabajo, estudios, etc.) sin sentir la presión de la competición, del compromiso, de la obligación … (sin esa presión para culminar muchas cosas de las que empezamos, la mayoría de nosotros dejaríamos sin terminar muchos proyectos). Lo cierto es que llamar a esta presión estrés, aunque así sea llamado por algunos expertos, quizás no sea lo más acertado, primero por el concepto negativo que hasta ahora nos han transmitido del estrés y segundo, porque trasladar ahora una idea positiva del mismo, puede ser peligroso, ya que la mayoría de nosotros no sabemos controlar la delgada línea entre la presión beneficiosa y la dañina.

Una cosa es la presión por querer hacer bien las cosas y valerse de ella para conseguirlo o intentarlo con esfuerzo y otra muy distinta es que esa presión se vuelva en nuestra contra y se apodere de nosotros.

Muchas veces, ansiedad y estrés se usan como sinónimos, entendiendo en ambos casos un mismo tipo de reacción emocional, caracterizada por alta activación fisiológica. Sin embargo, no son lo mismo: el estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio, mientras que la ansiedad es una reacción emocional de alerta ante una amenaza. Digamos que dentro del proceso de cambios que implica el estrés, la ansiedad es la reacción emocional más frecuente. Muchos estímulos o situaciones pueden provocar en el individuo la necesidad de movilizar recursos para dar respuesta a las demanda de dicho estímulo, o para volver al estado inicial de equilibrio en el que se encontraba inicialmente. Al estímulo se le llama situación estresante.

Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés

Las señales más frecuentes del estrés son:

  • Irritabilidad
  • Miedo
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Frecuencia cardiaca más rápida
  • Dificultad en el habla
  • Malestar estomacal
  • Sudoración
  • Mareos
  • Dificultad para concentrarse
  • Olvidos
  • Temor al fracaso
  • Etc.

Las estrategias para afrontar el estrés buscan prevenir o controlar los excesos en las demandas procedentes del entorno o bien de nosotros mismos. En los casos en los que la situación que nos genera el estrés es inevitable, el desafío consiste en hacer frente a la situación de la manera más saludable posible, lo cual incluye no seguir haciendo aquello que sabemos (porque ya lo hicimos en el pasado) que no nos ha dado resultado.