Ejercicios para embarazadas | Actividades físicas orientales

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Ejercicios orientales


Las mujeres embarazadas tienen muchas opciones para hacer ejercicio durante el embarazo, aunque siempre teniendo en cuenta que sean aquellas actividades que no conllevan riesgos.

Existen algunas actividades que favorecen el bienestar de la futura mamá, caracterizadas por suaves movimientos y adaptables a las condiciones físicas de un embarazo. En especial, podemos destacar algunas disciplinas y ejercicios orientales. A continuación te hablamos de algunas de ellas:

  • Taichi: esta antigua disciplina china promueve el bienestar físico y emocional de la mujer embarazada que lo practica. Sus movimientos son suaves y fluidos, por tanto, pueden practicarse desde el primer trimestre de embarazo. La secuencia de movimientos que se proponen a las embarazadas representa los cinco elementos de la vida: fuego, agua, madera, metal y tierra. El taichi oxigena el organismo de la futura mamá y de su bebé, desarrolla la coordinación, mejora la estabilidad postural y favorece la percepción del propio cuerpo, aumentando la seguridad en una misma.
  • Qi Gong: También llamado Chi Kung. Es una rama de la medicina tradicional china que, con sencillos ejercicios estáticos o dinámicos, moviliza el Qi, es decir, la energía del organismo. Es una forma de autoterapia que utiliza los recursos internos para reforzar el cuerpo y estimular la curación. Las futuras mamás pueden practicarlo por cuenta propia, después de que un experto les enseñe a hacer los movimientos. Algunos ejercicios están indicados para el embarazo, sobre todo, el masaje de los meridianos (canales energéticos que discurren por el cuerpo) a lo largo de la parte interna y externa del brazo, y la posición de la tortuga sentada, en la que con las plantas de los pies juntas, se empieza a masajear las extremidades y se sigue a lo largo del interior de las piernas. Sus beneficios son muchos, como el control de la respiración (idóneo para el momento del parto) y la relajación, la mejora cardiopulmonar, la elasticidad de los músculos y el alivio de las tensiones provocadas en la zona lumbar por el aumento de peso y el desplazamiento del centro gravedad.
  • Danza oriental: se realiza mediante movimientos suaves que varían según el trimestre en el cual se encuentra la embarazada. Durante el primer trimestre lo fundamental es trabajar la postura. Conforme pasan los meses el peso del bebé será mayor y se necesita estar preparada para prevenir las lesiones de espalda. Cuando el vientre está aún pequeño se inician los abdominales, la presión será muy suave bajo la tripa y por lo tanto no habrá ningún riesgo sobre el bebé. En el segundo trimestre se continúa con suaves movimientos y se inician ejercicios pélvicos. En los últimos meses, los ejercicios de abdominales no son recomendables debido al tamaño de la barriga. En el tercer trimestre la danza del vientre formará parte de las sesiones. Su práctica ayudará a mejorar el estado de ánimo de la embarazada y se notarán sus beneficios no solo en el parto sino también tras el nacimiento del bebé. Antes de iniciar esta práctica es mejor consultar con un médico y siempre se llevarán a cabo por un profesional con experiencia con mujeres embarazadas.