Yoga acuático o Woga | Agua y yoga, una unión casi perfecta

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Yoga acuático o Woga


Son muchas las alternativas para buscar la relajación. Una de las últimas es el woga, llamado también el yoga acuático. En la actualidad, esta actividad se realiza como técnica revolucionaria en numerosos balnearios del mundo, donde cuenta ya con gran cantidad de adeptos.

El yoga acuático, pese a ser una autentica novedad en nuestra sociedad, tiene muchos años de historia. En sus comienzos fue practicado por los hindúes en la ciudad de Agra. Estos comenzaron a realizar los ejercicios de yoga en la piscina, al darse cuenta que debido al alto nivel de oxígeno en el agua su cuerpo no se fatigaba tanto como practicándolo en el medio terrestre.

El woga utiliza la misma serie de ejercicios que se practica en el yoga, pero tiene en cuenta cuatro aspectos básicos: flotación, equilibrio, concentración y respiración.

Las sesiones del yoga acuático se pueden realizar tanto de forma individual como colectiva. Algunas posturas tienen como base la flotación y otras se realizan con los pies apoyados en el suelo o en el borde de la piscina. El agua a su vez, puede o no cubrir a la persona, dependiendo del caso. La temperatura óptima de la piscina debe oscilar entre los 34 y 36 grados para que se consiga una perfecta relajación muscular. A la clase de woga se pueden incorporar elementos propios de la actividad en el agua, como flotadores, tubos de buceo y otros accesorios, dependiendo los movimientos a desarrollar.

El woga es un ejercicio muy completo que, dado su bajo riesgo, se puede practicar a cualquier edad y es un complemento ideal cuando existen problemas de artrosis e incluso resulta de gran ayuda cuando hay componentes psicológicos de baja autoestima, timidez o depresión. Está especialmente recomendado para embarazadas y para personas con problemas de huesos y sobrepeso.

Los beneficios básicos del woga son los siguientes:

  • Favorece la relajación muscular, evitando contracturas y molestias a causa de la rigidez
  • Mejora el equilibrio
  • Desarrolla un mejor nivel de respiración
  • Desarrolla la flexibilidad muscular y articular
  • Propicia la relajación tanto a nivel físico como intelectual
  • Favorece la concentración
  • Mejora la rehabilitación tras una cirugía articular o una lesión deportiva
  • Promueve la coordinación
  • Reduce el estrés y calma la ansiedad
  • Alivia los males posturales, logrando revertir los vicios del sedentarismo
  • Controla el sobrepeso por sus efectos sobre el sistema endocrino

Debido a que cada vez más centros tienen esta disciplina a disposición de los usuarios, a medida que se van conociendo sus cualidades, es más demandada. Siempre es un buen momento para empezar.