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Realizar yoga en el embarazo es una de las actividades que no sólo se puede hacer, sino que es altamente recomendable, ya que no requiere grandes esfuerzos y sienta bien a la embarazada y al bebé.

El yoga, una terapia oriental milenaria, se basa en la búsqueda de la armonía entre cuerpo y mente, una manera de aprender a escucharse a uno mismo, sin duda, algo muy importante a lo largo de un embarazo. Además, la relajación que el yoga aporta, te ayudará a recibir con más seguridad y confianza al bebé que está por nacer.

Practicar yoga durante el embarazo es una actividad segura, siempre que se tomen algunas precauciones:

  • A medida que tu embarazo avanza, evita posturas en las que puedas perder el equilibrio.
  • También debes tener cuidado de no realizar demasiados estiramientos (las mujeres embarazadas producen más relaxina, una hormona que aumenta la flexibilidad y la movilidad de las articulaciones de cara al parto, por lo que es importante que conozcas tus limitaciones).
  • A partir del segundo trimestre, debes tener en cuenta que durante el embarazo se produce una disminución considerable del flujo sanguíneo al útero y por esta razón debes evitar posturas en la que estés acostada o boca abajo durante mucho tiempo (posturas en las que la disminución del flujo sanguíneo será más considerable).

Son muchos los beneficios del yoga en el embarazo:

  1. Mejora la circulación de la sangre y evita el hinchazón de piernas y pies.
  2. Reduce la ansiedad y el estrés, además de aliviar el cansancio y mejorar el equilibrio.
  3. Mejora la digestión.
  4. Refuerza la postura, por lo tanto ayuda a aliviar los problemas de espalda que son tan comunes en las mujeres embarazadas.
  5. Regula la presión arterial y los niveles de azúcar en el cuerpo y por lo tanto, ayuda a prevenir el riesgo de contraer diabetes y/o presión arterial alta durante el embarazo.
  6. Proporciona y conserva la elasticidad al cuerpo.
  7. Los ejercicios de respiración reducen los cambios de humor, náuseas y mareos matutinos.
  8. Durante el embarazo la franja muscular del periné, que sostiene el útero, debe ser más elástica para permitir el paso del feto por el canal del parto. Muchas posiciones del yoga actúan sobre esta zona y atenúan las contracciones.

Practicar yoga durante el embarazo debe realizarse siempre con el asesoramiento de un profesional que te enseñe en qué medida y cuáles son los ejercicios de relajación adecuados para cada momento de la gestación.

Por último, ten en cuenta que el yoga también es una práctica perfecta para después de tener a tu bebé. Cuando te sientas lista para moverte, puedes empezar con yoga suave, con sencillos ejercicios de respiración y estiramiento. Será una gran manera de que tu cuerpo comience a moverse de nuevo.

Ya que lo sabes, ¡adelante!, asesórate y anímate a probarlo, puede que te enganche para siempre.