Destino relajación | Albarracín, turismo de disfrute y relajación

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Albarracín | Turismo de disfrute y relajación


A menos de 40 kilómetros de la ciudad de Teruel se encuentra el que por muchos ha sido catalogado como el pueblo más bonito de España, hablamos de Albarracín. Quizás sea por su emplazamiento privilegiado, quizás por la espectacularidad de su centro histórico o por la belleza de sus edificaciones y calles; no es casualidad que este pueblo fuese declarado Monumento Nacional en la década de los 60. En la actualidad, Albarracín ha sido propuesta para que la UNESCO la incluya dentro de su lista de Patrimonios de la Humanidad.

Situado en la sierra del mismo nombre y a 1171 m. de altitud, Albarracín es un conjunto medieval, perfectamente cuidado, que invita a pasear por sus estrechas calles y a retroceder en el tiempo.

A los pies de su muralla, Albarracín cuenta con abundantes monumentos, como la Iglesia de Santa María, la Catedral, el Palacio Episcopal o algunas mansiones señoriales, entre las que destaca la de los Monterde. También es notable una peculiar arquitectura popular, donde destacan la casa de la Julianeta, la casa de la calle Azagra, la plaza de la Comunidad y la siempre concurrida Plaza Mayor, con su Ayuntamiento porticado.

Pero el encanto de Albarracín está sobre todo en el trazado de sus calles empedradas adaptadas a la difícil topografía del terreno, con escalinatas y pasadizos y en el conjunto de su caserío de muros irregulares, de color rojizo, con entramado de madera, en difícil equilibrio, con aleros que se tocan.

Cada rincón, cada casa, es objeto de admiración por sus puertas y llamadores (picaportes de hierro imitando un pequeño y fantástico dragón), sus diminutas ventanas con visillos de encaje, sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. El monumento principal de Albarracín es la ciudad misma, con todo su sabor popular y aristocrático, reflejo de su historia y del buen hacer de sus gentes.

Una visita a Albarracín no estaría completa si no se dedica un buen rato en pasear de manera sosegada por sus murallas y poder disfrutar así de las maravillosas vistas que desde allí se aprecia.

Pero Albarracín también es la cabeza de la sierra que lleva su nombre y que ofrece al visitante un mundo lleno de contrastes y belleza digno de visita. Podemos encontrar una gran diversidad de ecosistemas. Cañones, profundos barrancos, valles, suaves praderas y extensos bosques con una gran riqueza en flora y fauna. También encontramos fuentes, manantiales, lagunas y nacimientos de ríos, como el Tajo, Guadalaviar y Cabriel, formando caprichosos remansos, pozas y cascadas. Todo esto unido al aire limpio y fresco que aquí se respira, hacen que un recorrido por estos bellos y tranquilos parajes deje un recuerdo inolvidable a quien los visita.

Pasear por las calles de Albarracín es alejarse del mundanal ruido y sentir por un momento que estamos en uno de los lugares más impresionantes y relajantes.