Actitudes positivas marcan la diferencia

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Actitudes positivas


Se oye hablar mucho de tener una actitud positiva ante los problemas, pero resulta que cuando alguien está sin trabajo, acaba de romper una relación o está enfermo, resulta difícil obviar todo y ser positivo.  Además, la forma de reaccionar ante tales circunstancias está estrechamente relacionada con la forma de ser de cada uno.

Casualmente, hoy escuchaba en la radio a alguien que decía: ¿si aun no sabemos cómo va a acabar, para qué le damos tantas vueltas? (en referencia a un problema de índole internacional). Y como bien dice Daniel Goleman en su libro ‘Inteligencia Emocional’, nuestro cerebro se ha ido desarrollando físicamente a medida que hemos tenido el tiempo para razonar y reflexionar sobre las cosas. Cuando nuestros antepasados oían un rugido, pensaban en peligro y corrían o se protegían, pero ahora hemos llegado a un punto contrario en el que todo lo analizamos en exceso y damos vueltas sobre lo mismo una y otra vez.

Si reconocemos que le damos demasiadas vueltas a algunas cosas, por la misma, podemos reconocer que con demasiada frecuencia tomamos una actitud negativa ante determinadas circunstancias y, en muchos casos, adelantándonos a lo que realmente va a suceder.

Actitudes positivas ante circunstancias diferentes a las esperadas o deseadas hacen que la situación se maneje mejor o al menos, se haga más soportable. Pongamos por caso algo tan importante como una entrevista de trabajo y planteemos la situación en los dos casos:

Actitud Negativa > Qué nervios, no me va a salir, y si me quedo en blanco, seguro que hay muchos mejores que yo, si tampoco tengo muchas esperanzas…

Actitud Positiva > Lo voy a dar todo, voy a ser yo, fuera nervios, voy a mencionar como mínimo los puntos que me he apuntado como importantes, por ganas no va a ser, les voy a dejar con buen sabor de boca…

Date cuenta que, a simple vista, podríamos fácilmente afirmar que el resultado va a ser el que tenga que ser, al margen de nuestra actitud, ya que intervienen otros factores ajenos a nosotros (otros candidatos, quienes toman la decisión, la hora a la que sea la entrevista…) Pero realmente, la actitud mental tiene más fuerza de lo que creemos y, sin duda, suele externalizarse a través del cuerpo, de modo que tanto el ‘qué’ hacemos, como el ‘cómo’ lo hacemos, está condicionado por nuestra predisposición.

Sólo con actitudes positivas no vas a abrir puertas acorazadas, pero es probable que te ayuden a abrir otras puertas que en principio se presentan difíciles, porque la actitud positiva te hace más inmune ante la adversidad y puede ayudar a buscar soluciones a los problemas.

No lo dudes y ¡pon en práctica tu actitud positiva!

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