Cómo afrontar los problemas | Cuestión de actitud

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Cómo afrontar los problemas


Hace unos días publicamos un proverbio chino en nuestra sección Frases para reflexionar que creí oportuno desgranar y compartirlo en este blog de ‘pensamiento positivo’.

EL PROVERBIO:
Si tienes un problema que no tiene solución ¿para que te preocupas?,
si tiene solución ¿para que te preocupas?

Si has leído alguno de mis artículos de este blog (algo a lo que te invito), habrás comprobado que mi concepción de ‘pensamiento positivo’ no se basa en que las cosas van a salir bien sólo con pensar en positivo.

Por ejemplo, si estás sin trabajo, parece obvio que quedarte en tu casa y pensar que la situación va a cambiar a mejor, no va a ser suficiente para que eso suceda. Puede que la situación cambie o puede que no, pero en todo caso sucederá al margen de lo que tú pienses. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la actitud que tomes, por tanto, la clave está en afrontar los problemas aprovechando la fuerza interna que da pensar en positivo, para actuar con esa mentalidad como base.

Pero si vamos un poco más allá, todos somos conscientes de que en la vida hay problemas que tienen solución y otros que no la tienen, problemas que son verdaderamente importantes y problemas que, en la mayoría de los casos, hasta podrían no llamarse ‘problemas’. En todo caso, es aquí donde el proverbio chino al que hago mención cobra todo su sentido, porque si piensas en la de veces que te has preocupado por problemas que luego se han solucionado, pensarás en la cantidad de preocupaciones que te podrías haber evitado. Incluso si piensas en las veces que el problema no tenía solución, piensa que al problema le has añadido el estrés de la preocupación, cuando en realidad, la preocupación no iba a solventar el problema.

Pero no quiero que pienses que con este artículo pretendo cambiar algo que es tan humano como preocuparse cuando hay un problema, más bien quiero animarte a que cuando tengas un problema, primero analices su gravedad y valores si merece la pena preocuparse en exceso o si por el contrario merece más la pena centrarse en solucionarlo y evitarte el añadido amargor de la preocupación. Y si el problema no tiene solución, piensa si la preocupación por el mismo va a añadir más problemas de los ya existentes o va a hacer que descuides en exceso a los que te rodean o a ti.

Para finalizar, quiero hacerte hincapié en que la clave de afrontar un problema, está en la actitud que tomas y cómo dejas que te afecte.

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