Cosas maravillosas que el ser humano puede hacer

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Cosas Maravillosas


Ha tenido repercusión a nivel internacional por la capacidad movilizadora para hacer realidad el sueño de Miles Scott, un niño de cinco años que ha superado una leucemia. El pequeño Miles, que deseaba ser Batman (Batkid), contó con la complicidad de la ciudad de San Francisco, incluso con la del propio presidente de los Estados Unidos, para hacer que dicha ciudad fuese por un día Gotham, la ciudad del superhéroe.

Aunque el hecho ha sido divulgado por muchos medios, he querido profundizar algo más en el factor humano, en cómo esos miles de participantes, sin tener vínculos familiares o de amistad con la familia del pequeño Miles, se han involucrado para hacer cumplir su sueño; sin duda, se ha dado un importante vínculo emocional.

Igual que somos capaces de sorprendernos negativamente como especie, también lo somos para sorprendernos positivamente y este, es un claro ejemplo. En un mundo donde los problemas ajenos son vistos en muchas ocasiones como algo lejano e incluso molesto si vemos que se acerca, de vez en cuando nos unimos para hacer cosas maravillosas que nos recuerdan lo que podemos llegar a conseguir uniéndonos. Realmente, creo que lo que nos faltan son objetivos comunes de este tipo, no porque haya ausencia de ellos, sino porque nos falta motivación y posiblemente, más motivadores.

Casos impactantes para las sociedades, tales como atentados terroristas o catástrofes naturales… son los que suelen unir emocionalmente a miles e incluso millones de personas, pero casos tan particulares como el de Miles Scott son menos frecuentes y estoy convencido que ayudan, y mucho, a seguir creyendo en el ser humano, en su capacidad de unirse para buenas causas y en que son muchos los que merecen la pena.

Ya hay bastantes comportamientos humanos horribles, como vemos a diario en los medios de comunicación, por eso es tan importante darle el valor que merece a la unión social para buenas causas; mejor nos iría si se aconteciesen estas acciones con mayor frecuencia y si recapacitásemos sobre lo que somos capaces de hacer. Aunque lo malo tiende a hacer mucho ruido, no debemos olvidar que hay muchas más personas dispuestas a vivir y dejar vivir.

Va por ti Miles Scott y por todos aquellos dispuestos a cumplir los sueños de los niños.

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