Cumple 100 años y dice que la vida es maravillosa

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Cumple 100 años


Ayer conocí a un anciano al que su bastón y el brazo de su hija le permitían andar a un ritmo impropio de su edad, máxime cuando estamos hablando de un hombre que en mayo cumplirá los 100 años.

De baja estatura y cara afable, Francisco, con casi un siglo de edad, sale todos los días a dar un paseo cogido del brazo de su hija y apoyado en su bastón. Su cara es el reflejo de la vida en su forma más auténtica, más llana, más humana.

Cien años dan para mucho, para muchas alegrías y para no pocas penas, entre ellas, algo tan duro como tener que enterrar a algunos hijos. Pero Francisco, que quedó viudo no hace muchos años de una esposa curiosamente también longeva, afirma con rotundidad: “la vida es maravillosa”.

Muchos de nosotros no vamos a estar vivos tanto tiempo como Francisco, añado más, algunos de los que hoy están trabajando, viendo la televisión o durmiendo, mañana no estarán vivos. No se trata de dar a nadie una dosis de pesimismo, sino de hablar de una realidad que no por obviarla va a dejar de ser cierta. La vida es el aquí y el ahora y no vivirla es una gran torpeza.

El incombustible Francisco, mirándome fijamente con sus ojos almendrados me dijo: “Creo que parte del secreto de haber llegado a los 100 años, es haberlos vivido como si cada día fuese el último“.

Creo, sinceramente, que todos sabemos lo importante que es vivir el día a día con más intensidad, incluso en el fondo, sabemos qué cosas tienen de verdad importancia y cuáles no, pero la torpeza humana es muy amplia.

Sabiendo que Francisco nació el mismo año en el que se inició la Primera Guerra Mundial, que tenía 23 años cuando estalló la Guerra Civil Española y pocos años más cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, uno se puede hacer una idea más clara de cuantas vivencias se pueden tener a lo largo de 100 años y lo afortunado que es este hombre de haber llegado al siglo de edad con la salud casi intacta.

Se puede llegar a pensar que vivir tantos años hasta puede ser aburrido o, peor aún, ser frustrante, al ver que la mayoría de los que conociste en tu generación e incluso muchas personas de generaciones posteriores, han desaparecido de la faz de la tierra. Francisco me confirma que eso es lo peor que ha llevado, ver como todos los que conocía han muerto, comenta que es como sentirte extraño en tu propia vida, pero a pesar de ello, Francisco no deja de decirme que volvería a vivir sus 100 años y con la mirada de quien ha visto de todo, me insiste en que “La vida es maravillosa”.

Sólo cabe recordaros, como dice Francisco, que parte del secreto de la felicidad puede radicar en vivir cada día como si fuese el último.

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