El valor de la honradez | ¿Pecan de tontos quienes son honrados?

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El valor de la honradez


¿Quién no ha oído la frase “pobre pero honrado”? Hay muchos valores del ser humano que deben ser destacados y más aún cuando cada vez son más excasos. Para mi, la honradez es uno de estos valores, que dice mucho de la personalidad de quien la practica.

La Real Academia de la Lengua Española, da la siguiente definición de honradez:

“Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.”

Para muchos no es fácil mantener intacta su integridad, porque hay no pocas situaciones y tentaciones: el dinero, el poder, la avaricia, la falta de personalidad, la envidia, la codicia… y otras que ayudan a justificar un comportamiento deshonroso.

Muchas personas que no son honradas, tachan de tontas a las personas que si lo son, seguramente para autoconvencerse de que hacen lo correcto, aunque en su interior necesiten demonizar a quienes les recuerdan que la honradez existe. También es común en las personas que no practican la honradez, escudarse en que no son únicas, que muchas otras actúan como ellas y que, por tanto, es un comportamiento normal.

Incluso mientras escribo estas líneas, yo mismo percibo cómo la palabra ‘honradez’ parece formar parte del lenguaje antiguo o ser exclusiva de alguna religión, quizás porque no se utiliza a diario o porque se están olvidando los valores que dan fuerza a una sociedad, los valores esenciales que hacen confiar y contar con las personas.

¿Acaso el antónimo de ‘deshonrado’ es ‘tonto’? Yo creo que no, para nada. Las miserias de cada uno las tiene que digerir cada uno y quien no es honrado ocupa el lugar que ocupa en la escala de valores humanos. Por su parte, el honrado debe tener la personalidad de seguir siéndolo a pesar del dinero, el poder y de otras ambiciones; además, la persona honrada suele tener otros valores humanos importantes, lo que la hace agradable y aceptada por muchos.

Creo muy positivo que la honradez de las personas siga latente y creo sinceramente que quienes la practican se sienten especialmente bien consigo mismas, siendo íntegras y no optando por lo fácil. Puedo entender a un padre, que en la desesperación por dar de comer a sus hijos hambrientos, tenga la tentación de obviar la honradez, pero jamás entenderé a quienes lo hace de forma natural, escudándose en sus hijos, cuando en realidad lo hacen por pura avaricia o codicia.

Sinceramente, creo que las personas honradas son más felices consigo mismas y hacen sentir mejor a quienes les rodean, además, creo que al contrario, quienes no son honrados no tienen el respeto de los demás, en todo caso les guardan las formas, pero jamás respeto.

¡Siempre que puedas, practica la honradez y si no puedes, al menos respeta a los que si lo hacen, porque para ellos no siempre fácil!

2 comments

  1. Tal y como yo lo veo, las personas que carecen de valores sólidos, como uno de ellos es la honradez, suplen ese vacío a través de valores más efímeros, pero reconocidos socialmente, tales y como la riqueza, títulos académicos, logros laborales, etc;. Todos ellos aportan una imagen y un prestigio fácilmente “reembolsables”, con un reconocimiento inmediato (el cual necesitan constantemente en ausencia de esos valores sólidos que aportan estabilidad). Es como si portaran todo sus activos en un llamativo fajo de billetes, que muestran de forma presuntuosa para impresionar a los demás, mientras otras personas guardan un auténtico tesoro en su casa sin necesidad de hacer aspaviento alguno.

    • Muy acertado comentario Juan, suscribo cada una de tus palabras. Espero que esta sociedad sepa conservar un valor tan importante como la honradez, a pesar de los pesares y la hipotética evolución.

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