Estudios sobre la felicidad | La felicidad afecta a los genes

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La felicidad afecta a los genes


Si eres feliz tus genes lo notan. Es la conclusión que se desprende de un estudio realizado a 80 adultos sanos por la Universidad de California y la Universidad del Norte de Carolina, que demuestra que el estado psicológico positivo de un individuo influye en sus genes. Y lo que es más interesante, los distintos tipos de felicidad tienen diferentes efectos sobre el genoma humano.

La filosofía ha clasificado la felicidad en dos tipos: la hedonista, que es la que procede de la autosatisfacción y la obtención de placer, y la eudaimonista, una manera más profunda de sentir la experiencia. La investigación señala que aquellas personas más tendentes a la noble felicidad presentan un perfil génico favorable, mientras que aquellos más hedonistas tienen perfil negativo.

“Los individuos que alcanzan una felicidad hedónica, como ciertos actores y futbolistas famosos, no se sienten psicológicamente ni mejor ni peor que aquellos con felicidad eudaimónica”, dice Steven Cole, coautor del estudio. Pero aunque ambos experimentan los mismos niveles de emociones positivas, “sus genomas responden de manera muy distinta”. “El genoma humano es mucho más sensible de lo que imaginábamos al modo en que alcanzamos la felicidad”, matiza Cole.

La eudaimonía genera perfiles de expresión génica favorable, mientras que el hedonismo provoca un perfil adverso. «Todos parecían tener los mismos altos niveles de emoción positiva. Sin embargo, sus genomas estaban respondiendo de manera muy diferente», aclara Cole. «Lo que este estudio nos dice es que hacer el bien y sentirse bien tiene efectos muy diferentes en el genoma humano, a pesar de que generan los mismos niveles de emociones positivas», dice.

«Sabemos por muchos estudios que ambas formas de bienestar se asocian con una mejor salud física y mental, además de los efectos derivados de la reducción del estrés y de la depresión. Pero hasta ahora se había tenido poca información sobre las bases biológicas de estas reacciones», señala Fredrickson.

A Fredrickson el hallazgo le resultó sorprendente al principio y cree que la explicación se encuentra en que las personas que experimentan el hedonismo consumen lo que sería un equivalente emocional a las calorías vacías. “Sus actividades diarias les proporcionarían felicidad a corto plazo, pero tendrían consecuencias físicas negativas a largo plazo. A nivel celular, nuestros cuerpos parecen responder mejor a un tipo diferente de bienestar, basado en el sentido de conexión y en el propósito”, añade.


Fuente: Fredrickson, Barbara L., et al. A functional genomic perspective on human well-being. PNAS, 2013

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