La fuerza de las palabras contra la violencia

Post Type

La fuerza de las palabras

A pesar de que las palabras han ayudado al ser humano a entenderse y evolucionar hasta lo que hoy somos, la historia demuestra que cuando no interesa entenderse, el lenguaje de la violencia toma la palabra.

Ahora puede ser Siria, pero en otros momentos han sido otros países y en los casos más graves, como en las dos guerras mundiales, millones de vidas humanas fueron fulminadas.

Estoy seguro de que muchas guerras se podrían evitar hablando, pero los intereses económicos y políticos hacen que, lamentablemente, un mundo sin guerras sea todavía una utopía.

Y si más de una guerra se puede evitar hablando, imagina cuantas peleas y discusiones se pueden evitar con las palabras. Vale que no es cuestión de hacer demagogia, porque está claro que, a veces, cuando alguien te ataca o amenaza, las palabras no son suficientes para que se detenga o para defenderte.

Pero ciertamente y aunque con mucha lentitud, a medida que las sociedades se acostumbran a vivir en un ambiente de paz, cada vez son más reticentes a apoyar a sus gobernantes para ir a la guerra.

Curiosamente, durante y después de una guerra, las palabras juegan también un papel crucial; los gobernantes, debidamente asesorados, despliegan todo un arsenal lingüístico, con una cuidada selección de sinónimos que les permite maquillar los mensajes que han de enviar a la población.

A pesar de todo, yo siempre animo a agotar el recurso de las palabras, si con ello se puede evitar males mayores, ya sea entre países o entre personas, la violencia sólo genera violencia, mientras que las palabras utilizadas a tiempo, incluso aunque incluyan advertencias de consecuencias violentas, pueden permitir sentar las bases de un entendimiento y evitar muchas muertes inocentes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*