No me digas NO | No quiero oírlo

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No me digas ‘NO’


Estamos en un momento en el que la búsqueda de trabajo y de clientes es especialmente complicada y el ‘NO’ está a la orden del día, tanto por los que hacen selección de personal mediante entrevistas de trabajo, como por los que reciben constantes propuestas para venderles algo (que somos la gran mayoría).

Otro área de la vida en la que un ‘NO’ supone un duro golpe para muchas personas, es en el amor, sobre todo si ya hay amor en la relación, aunque sea por alguna de las partes. También un ‘NO’ es lo último que quieren oír muchas personas esa primera vez que se acercan a alguien que les gusta, aunque lo hagan escudados en las nuevas tecnologías.

La ilusión es algo intrínseco en el ser humano, como lo es la cautela y la razón, pero en la intensidad de momentos tan importantes como acercarte a la persona que te gusta, una entrevista de trabajo o para cerrar una venta, lo último que queremos oír es un ‘NO’.

Desgraciadamente, la ilusión y la necesidad no dejan, en muchas ocasiones, que la cautela y la razón intervengan como debieran, de lo contrario, los momentos en los que se recibe un ‘NO’ no serían tan duros para algunas personas.

En mis años de edad, que aún no son muchos, dependiendo con quien me compare, he recibido más de un ‘NO’, algunos amorosos, otros laborales y otros diversos (de niño seguro que muchos, porque a esa edad pedimos mucho), pero cierto es que ya desde joven llegué a la conclusión de que un ‘NO’ tan sólo es la otra opción a un ‘SI’. Aunque uno se trabaje mucho un ‘SI’, éste nunca está garantizado, sobre todo cuando no todo depende de uno mismo.

La diferencia entre ser un optimista cegado y un optimista razonable, sobre todo radica en ser realista. La actitud para llevar a cabo cualquier actividad, cualquier reto, debe estar enfocada a conseguir un ‘SI’, pero siempre tenemos que tener presente que la respuesta también puede ser un ‘NO’; de este modo, el daño recibido es mínimo y la predisposición para luchar en busca del ‘SI’ es más inmediata.

No hace mucho un vendedor se molestó, sin mucho disimulo, porque le dije que no estaba interesado, cuando en realidad, de inicio esa podía ser la respuesta más probable. Este tipo de situaciones son las que me convencen de que asumir la existencia del ‘NO’ como respuesta, es síntoma de realismo y fortaleza, por lo que se puede ser optimista y al mismo tiempo estar preparado para un ‘NO’.

Consejo: trabaja siempre para conseguir un ‘SI’ sin descartar nunca el ‘NO’, que tan sólo es un indicador de que tienes que seguir trabajando para conseguir un ‘SI’.

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