Si Tú Me Dices Si, Yo Te Digo No

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Si Tú Me Dices Si…


Hay personas empeñadas en llevar la contraria por inercia y en ver las dificultades antes de escuchar ni si quiera las opciones, lo que en muchos casos supone perder buenas oportunidades.

Hace unos días, nuestra frase del día, que era de Henry Ford, decía:

“La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”.

Aunque parezca mentira, hay personas que van más allá de la actitud a la que hacía referencia Henry Ford. Hay personas que no dan ni la oportunidad de resolver problemas ni de crear buenas oportunidades. Estas personas tienen el ‘No’ preparado en la boca, casi por inercia y tienen el don de llevar la contraria con tal de entorpecer el avance, aunque no sean siempre conscientes de que eso es lo que provocan.

Esto no significa que sea malo tener una opinión propia, incluso cuando va en contra del resto. Yo soy un defensor a ultranza de quienes tienen personalidad suficiente como para mantener su opinión ante una mayoría, pero no son de estas personas de quien hablo, sino de aquellas que realmente no están por la labor de razonar, simplemente, optan por ir contra corriente constantemente por el hecho de no ver un poco más allá o pero aún, por el hecho de entorpecer.

Muchas veces, esta actitud se solucionaría escuchando, porque realmente creo que en la mayoría de los casos no dan tiempo a escuchar toda la exposición de la otra parte o incluso dándolo, no llegan realmente a escucharlo porque, en realidad, en su cabeza ya está rondando la negatividad y el ‘no’, el ‘pero’ o el ‘¿y si…?’.

Cada vez estoy más concienciado de lo importante que es escuchar para avanzar, ya que en muchas ocasiones hasta se puede estar hablando de lo mismo y por falta de paciencia, el entendimiento se dificulta.

Si eres de los que dicen ‘No’ o llevas la contraria por norma, te animo a ‘ESCUCHAR’ y si por el contrario eres de los que sufren a alguna o varias personas como las descritas en este artículo, anímales a escuchar y a razonar sus negaciones y sus posturas negativas, para que así ellos mismos, en más de una ocasión, se den cuenta que su postura no se sostiene, que es fruto de una predisposición negativa.

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