Una familia unida | Una de las claves para hacer frente a las crisis

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Lo estamos viendo como hacía tiempo que no se veía; las familias, incluso las que se habían distanciado, ahora están especialmente unidas. Aunque no siempre sea por cuestiones emocionales, lo cierto es que las circunstancias obligan a hacer frente a los malos tiempos como buenamente se puede y todos sabemos que la unión hace la fuerza.

Hermanos o primos que se unen para echar a andar un nuevo negocio, padres que vuelven a preparar las habitaciones de sus hogares para recibir a los hijos que ya se habían independizado e incluso que ya han formado una familia, abuelos que con sus pensiones dan oxígeno a hijos y nietos… Los casos son diversos, pero la solución o parte de la solución acaba girando en torno a la unión familiar.

Siempre se ha oído decir que una familia unida es la base de una vida más feliz y segura, aunque como bien sabemos, dependiendo de los países y las culturas, el vínculo familiar se concibe de formas diferentes.

Sea como fuere, en términos generales, los sentimientos hacia los seres humanos que comparten consanguinidad con nosotros son especiales y hay una predisposición a acercarnos a ellos y ayudarles siempre que sea posible. Naturalmente, los sentimientos son más fuertes cuanto más cercano es el parentesco familiar.

Los ancianos, quienes en no pocos casos ya habían sido ignorados o ingresados en una residencia, se convierten ahora en un pilar fundamental para evitar la deriva de muchas familias. Si lo pensamos desde la razón y el corazón, es injusto que esto sea así, pero si lo pensamos desde la necesidad más básica del ser humano, es comprensible. Y aunque hay amistades que pueden llegar a convertirse en relaciones más estrechas que las que tenemos con algunos familiares directos, pero hay algo que hace de la relación familiar una relación única.

Pero ciertamente, las crisis siempre han estado ahí para todos, en muy diversos aspectos de la vida: enfermedades, fallecimientos, separaciones matrimoniales, fracasos… y afortunadamente, quienes tienen una familia y mantienen con ella una buena relación, se han visto apoyados o han podido consolarse unos a otros ante determinadas situaciones. Esta afortunada situación, no sólo permite apoyo para los momentos críticos, sino también para afrontar retos y proyectos, tanto laborales como de vida en general.

Me imagino lo triste que tiene que ser estar hospitalizado y que no tengas familiares que te vayan a visitar, con lo desagradable y desanimada que es la estancia en un hospital.

No es de extrañar que muchas personas que han perdido el contacto con su familia por problemas con el alcohol, con el juego o similares, constantemente echan de menos a su familia. Incluso cuando estas personas se tienen que enfrentar a una enfermedad grave o terminal, en muchas ocasiones, hacen lo posible por recuperar la relación con su familia, al menos para poder despedirse de ellas y no pocos casos, también para disculparse. La sensación de vacío que sienten estas personas, les hace valorar aun con más fuerza, el sentido de la familia, ya sea a nivel paternal, fraternal o conyugal.

Si tienes una familia a la que quieres y con la que te sientes querido, siéntete afortunado y alimenta esa relación siempre que puedas, porque eso te enriquece y te puede aportar la seguridad y el empuje que necesitas o que en algunos momentos falta.

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