Vive como piensas y estarás un poquito más cerca de la felicidad

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Vive como piensas


Seguro que has oído alguna vez la frase “Vive como piensas y no pienses como vives“, pero una cosa es la práctica y otra la teoría, aunque ciertamente, cuanto más te acerques a vivir como piensas, posiblemente sea cuando más a gusto estés con tu vida.

En torno a esta frase cabe un interesante debate, porque lo cierto es que nuestra forma de pensar está directamente relacionada con lo vivido en nuestra infancia y adolescencia, entrando ya luego en juego otros factores humanos individuales que dan como resultado multitud de variantes. Tal es así, que dos personas con infancia y adolescencia similares, pueden luego vivir su vida de forma muy diferente.

A medida que un individuo va forjando sus ideales, parece que lo idóneo es poder llevarlos a la práctica, así además, puede comprobar si verdaderamente eso es lo que le llena y le hace sentirse bien. Por contra, si tu mente aspira a ciertas metas, pero las circunstancias te llevan a hacer lo contrario, la controversia interna aflora inevitablemente. Pero la mente humana es una máquina maravillosa, preparada para protegernos incluso de lo menos evidente, por eso, antes de entrar en un conflicto emocional que acabe con nosotros, opta generalmente por relativizar, para así encontrar en lo contradictorio alguna forma de consuelo.

Hasta hoy, he tenido la suerte de conocer gente muy variopinta y he podido escuchar a personas que estaban próximas a vivir como pensaban y, verdaderamente, rebosaban vitalidad, seguridad y buenas vibraciones. De igual modo, me he topado con el extremo contrario, personas que nada más abrir la boca, percibes que no son felices en absoluto, entre otras cosas, por el empeño que ponen en demostrar que sí lo son.

Es inevitable mencionar algo que me parece un matiz relevante: yo estoy convencido de que es importante tener la predisposición y la flexibilidad para cambiar de ideas según determinadas circunstancias (lo que hoy me parece bueno, mañana puede parecerme malo porque lo veo desde otra perspectiva). Lo que nunca he entendido, es cuando alguien se empeña en hacer creer a los demás que es feliz como vive y cuando tiene la más mínima ocasión de vivir de forma diferente, muestra su verdadero yo, en definitiva, su verdadera forma de pensar.

La moraleja que puedo extraer sería: lucha para vivir tu forma de pensar y si llegado un punto no te llena, de torpes es no cambiar. Por encima de todo, no te engañes a ti mismo y sé consecuente con las circunstancias, porque es casi imposible que te arrebaten la mente y en ella reside el poder y la base de tu felicidad.

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