Terapia con caballos | Equinoterapia

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Terapia con caballos


La equinoterapia o terapia con caballos es un tratamiento que recurre a actividades con caballos con el propósito de contribuir positivamente al desarrollo cognitivo, físico, emocional, social y ocupacional de personas que sufren algún tipo de discapacidad o necesidad especial y cuyo fin último es que el paciente alcance una mejor calidad de vida.

En la antigua Grecia, el célebre médico Hipócrates intuyó la potencialidad del caballo con fines terapéuticos. Sin embargo, el primer estudioso que teorizó sobre el uso de este animal para ayudar a curar distintas patologías fue el médico francés Chassigne, en el siglo XIX, que prescribía esta terapia a los pacientes con problemas neurológicos.

El efecto terapéutico de este tratamiento se basa en la relación que se instaura entre el paciente y el caballo, que gira en torno a un lenguaje principalmente motor, con una gran implicación emocional.

Para cada paciente se elabora un plan de rehabilitación personalizado. Las sesiones de rehabilitación incluyen una parte a caballo y otra en el suelo, con actividades de terapia ocupacional destinadas al cuidado del animal.

En qué casos es favorable la equinoterapia:

  • Lesiones medulares o cerebrales
  • Autismo
  • Síndrome de Down
  • Dificultades escolares: aprendizaje, atención, hiperactividad, fracaso escolar y desmotivación
  • Retraso psicomotor
  • Discapacidad auditiva, visual y sensorial
  • Problemas conductuales, marginación o inadaptación social
  • Trastornos emocionales
  • Enfermedades neurodegenerativas
  • Alteraciones alimenticias como la anorexia y bulimia

Beneficios de la Equinoterapia:

  • En el área psicológica/cognitiva: mejora la autoestima, la autoconfianza, el autocontrol de las emociones y el aumento de la atención; trabaja la memoria y potencia el sentimiento de normalidad.
  • En el área de comunicación y lenguaje: mejora y aumenta la comunicación gestual y oral, aumenta el vocabulario y mejora la articulación de palabras.
  • En el área psicomotora: mejora el equilibrio, la coordinación, los reflejos, la planificación motora, la capacidad de relajación de la musculatura y el estado físico en general; fortalece los músculos e incrementa la elasticidad y la agilidad.