El golf más lujoso | Calidad o capricho

Post Type

Aunque afortunadamente hoy en día el golf, un deporte que siempre ha estado asociado a personas con un poder adquisitivo alto, es accesible y practicable por muchas personas de diferentes economías, como en muchos otros ámbitos de la vida, existe entorno a este deporte un nivel de lujo que sólo pueden alcanzar unos pocos.

Aquellos ricos que pueden y les gusta practicar golf, siendo incluso en muchos casos una de sus actividades relajantes por excelencia, no escatiman en gastos. Ya sea por el hecho de tener lo mejor o por buscar un plus de calidad en su juego, el caso es que frente a artículos que están al alcance de la mayoría de nosotros, existen otros cuyas calidades y tecnología son tan exclusivos como sus precios.

Mientras a niveles de la calle existen palos de golf por valor de 50 euros, en las gamas más altas podemos encontrar palos de miles de euros…, que en algunos casos incluyen materiales como el oro, el platino, cristales de Swarovski… y están fabricados utilizando las tecnologías más vanguardistas. Si pensamos en la compra de un set completo de palos, podemos estar hablando de precios equivalentes a un coche de gama media-alta.

Pero cuando hablamos de golf los palos son sólo una parte del juego, ya que como en otros deportes, múltiples accesorios han sido pensados para practicarlo en todo su esplendor. Cabe mencionar, por ejemplo, una bolsa de palos de golf de Louis Vuitton con un precio superior a los 6.000 euros, que se puede incrementar en miles, teniendo en cuenta que las marcas más prestigiosas han desarrollado sus líneas exclusivas para la práctica del golf: guantes, gorras, zapatos, ropa…

Si a todo ello le sumamos los costes de practicar el golf en los clubes más exclusivos, que ofrecen múltiples servicios extras, desde un caddie (persona que porta la bolsa de palos) hasta estancias de lujo, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que los ricos practican otro golf. Puede que quizás el objetivo sea el mismo, meter la bola en el hoyo en el menor número de golpes posible, pero eso es lo de lo poco en común entre el golf practicado por un ciudadano de a pie y un rico.

No obstante, a pesar de todos los lujos y como en muchos deportes, siempre tiene cabida la frase ‘el hábito no hace al monje’ o para ser más exactos ‘la equipación no hace mejores jugadores’, porque si al margen de todos los lujos, el jugador tiene unas habilidades limitadas, un guante que mide la precisión de movimientos, como mucho le ayudará a rectificar ciertos errores, pero nunca dará a ningún golfista el don del gran jugador.