En primera fila es un lujo

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Hoy en día existen multitud de espectáculos culturales y deportivos a los que, afortunadamente, muchas personas pueden asistir y disfrutar de ellos, aunque sea al menos una vez cada mucho tiempo.

Para el disfrute de la mayoría de estos espectáculos existe una división de las zonas destinadas a los espectadores. Por lo general, conforme los asientos se van aproximando al escenario o campo de juego, los precios van en aumento, justificado porque desde dichos asientos se puede ver y sentir lo que sucede con una calidad y detalle que el resto de espectadores no podrán apreciar.

86316838NG016_RCKTS_LAKERS En ciertos casos, la posición privilegiada de algunos asientos está tan cerca del escenario o campo, que los espectadores que los ocupan viven el espectáculo casi como los propios protagonistas. Un ejemplo muy claro, que ya ha sido mencionado en varias ocasiones en los medios de comunicación, es el asiento que ocupa el actor estadounidense Jack Nicholson en el estadio Staples Center, donde juega su equipo favorito de baloncesto, Los Ángeles Lakers.

El actor, como se aprecia en la imagen, ocupa un asiento a pie de pista, lo que le permite estar cerca de los jugadores y del entrenador de su equipo favorito. Algunos de estos jugadores, que son auténticas estrellas para millones de personas, saludan al actor casi como si fuese otro miembro más de la plantilla. Al mismo tiempo, durante el juego, el carismático actor vive de forma privilegiada todo lo acontecido en la pista, desde el juego en si, hasta los detalles más inapreciables para la mayoría de los espectadores (las quejas, los ruidos del esfuerzo, los comentarios, los gestos faciales…).

Y es que en primera fila es un lujo disfrutar de los espectáculos. Muchas personas darían lo que fuera por estar tan cerca, no sólo de un espectáculo que les apasiona, sino de los protagonistas que lo hacen posible (de sus ídolos), pero sólo algunos privilegiados pueden permitírselo. En este caso concreto, es tal la cercanía con el espectáculo, que el actor es objetivo recurrente de las cámaras y de muchas miradas, lo que le hace directamente formar parte del mismo.

Como podéis ver, si disfrutar de un espectáculo puede ser un perfecto ejercicio para relajarse o quemar tensiones, aquellos que pueden permitírselo, lo llevan a un nivel inalcanzable para la mayoría.

Por último, como sabemos que posiblemente te haya venido a la cabeza otra imagen mientras leías este artículo, no queremos dejar sin mencionar al Concierto de Año Nuevo, celebrado en el Musikverein de Viena y emitido en directo para millones de personas que lo disfrutan desde sus casas, mientras algunos pocos privilegiados, con alto poder adquisitivo, lo disfrutan en directo. Por todos es sabido que aunque fuese en un asiento de la última fila, no sólo se trataría de un lujo para los sentidos, sino también para el bolsillo.