Mi barco | Mi playa particular

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Mi barco


Tomar el sol, jugar con las olas del mar, almorzar a la sombra de un chiringuito o tomar algo refrescante bajo la sombrilla… estas actividades son las que disfrutan la mayoría de veraneantes en la playa junto a otras muchas personas, mientras otras pocas disfrutan de su particular ‘playa’, su barco.

Hoy en día, los barcos cuentan con unas prestaciones que permiten llevar a cabo muchas de las actividades que realizamos en verano, por lo menos en cuanto a descanso se refiere, por tanto, todo lo que hacemos en una playa se puede hacer en un barco, con la diferencia de que no hay arena, aunque tampoco aglomeraciones.

proa con tumbonasLa cubierta de un barco de ciertas dimensiones está preparada para disfrute de un día de sol y agua, como si de la playa se tratase.

En su proa o en su popa, según el tamaño del barco, cuenta con espacios especialmente diseñados para tomar el sol, incluso con partes acolchadas para mayor comodidad.

De igual modo, el propio techo de la zona de tripulación puede contar con un saliente para otorgar sombra cuando se precisa, aunque el propio barco en su parte interior resguarda a los tripulantes del sol abrasador, incluso con aire acondicionado.

Y si se trata de bañarse, quizás no se disponga de olas, porque se procuran evitar, pero todos los barcos de tipo recreativo, a partir de cierta categoría, cuentan ya con un acceso fácil hacia el agua y también para subir al barco desde ella. Algunos barcos, incluso, cuentan ya con una plataforma que permite estar al borde del agua, como si de un solárium a pie de piscina se tratase.

En el caso del almuerzo, la cocina del barco ofrece miles de posibilidades, como lo puede hacer un chiringuito a pie de playa. Además, estos barcos cuentan por lo general, con una zona abierta preparada para comer y techada de forma rígida o flexible, lo que no sólo permite disfrutar de un almuerzo, sino que hace de ese espacio un lugar ideal para pasar largas horas de charla y diversión.

De modo que ya sabes, cuando ahora veas desde tu toalla un barco anclado a lo lejos, piensa que sus ocupantes no están ni mejor ni peor que tú, porque todo tiene su encanto y quizás eres de los que prefieren la playa, pero sí podrás hacerte una idea más aproximada de cómo disfrutan los ocupantes de ese barco lo que tú disfrutas en la orilla de la playa.