Navegación a Vela | Lujo y libertad para los sentidos

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Navegación a Vela


Estamos acostumbrados a ver desde la playa, a lo lejos, esos barcos veleros que ofrecen un hermoso y genuino paisaje, con el sol reflejándose en el mar cristalino y las velas del barco desplegadas, aprovechando su combustible particular, el viento.

Muchos nos hemos preguntado: ¿Y cómo será navegar a bordo de un velero?, ¿Cuáles serán sus vistas?, ¿Qué tipo de sensaciones se experimentarán?…

Paradójicamente, cuando paseamos por un puerto deportivo, son los yates a motor los que suelen llamar más nuestra atención, ya sea por su magnitud, su diseño, o por el lujo en torno a ellos. Sin embargo, en los puertos también hay auténticas joyas de la navegación, algunas tan o más caras que algunos yates a motor; hablamos de los barcos veleros. De entre ellos suelen llamarnos la atención aquellos más lujosos, de gran eslora (longitud). Por razones obvias, estos veleros nos recuerdan los orígenes de la navegación y nos hacen pensar en lo idílico de un viaje a bordo de ellos.

A los amantes de la navegación, quizás a los más románticos, siempre se les ha oído hablar de la vela como la forma más pura de viajar por el mar. Afirman que la navegación a vela es un tipo de navegación de especial libertad, que ofrece total independencia y la capacidad de surcar el mar por largas temporadas.

Naturalmente, la navegación a vela exige una gran preparación técnica y la ayuda de una mínima tripulación, según la eslora. La meteorología juega un papel fundamental en este tipo de navegación y las características del velero varían el tipo de experiencia: por ejemplo, cuanto mayor sea la eslora, los tripulantes experimentarán menos movimiento, más comodidad y más velocidad que si se trata de un velero de pequeña eslora, lo que no significa que los veleros más pequeños no ofrezcan experiencias apasionantes, de hecho, muchos amantes de la navegación han realizado y disfrutado viajes de largas distancias a bordo de pequeños veleros.

Si pensamos de un modo recreativo en un buen día vela, con el viento y la temperatura favorables, un lujoso velero y un buen patrón de barco, podemos imaginar el placer y las exclusivas sensaciones que se experimentan: el sonido del agua al contacto con el barco, el viento con aroma a mar acariciándonos la piel y el cabello, y por delante, la libertad de disfrutar de la navegación en estado puro.

Además, al igual que los barcos veleros nos ofrecen bellas estampas del mar, quienes viajan a bordo de ellos, tienen el privilegio de disfrutar de grandes paisajes: de las costas, de espectaculares atardeceres y de la tranquilidad del mar, de las olas… Sin duda, un placer de lujo para los sentidos.