Vacaciones | Lujo como opción habitual

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Vacaciones | Lujo


Hay quienes las vacaciones las disfrutan a todo lujo y además lo hacen de forma habitual, no esporádica. Afortunadamente, muchos pueden disfrutar o han disfrutado en más de una ocasión de unas relajantes y agradables vacaciones, pero no tantos lo hacen habitualmente a todo lujo.

En ciertos niveles económicos, casi todos los lujos son alcanzables y en las vacaciones no podía ser menos. Naturalmente, apartamentos y hoteles hay miles, pero que ofrezcan el mayor lujo en servicios y confort son bastantes menos.

El propio lugar de destino, el hotel o la vivienda particular elegida, los diferentes momentos para comer (desayuno, almuerzo, cena), las actividades de ocio, los momentos de puro descanso… todo cambia cuando el lujo está presente. No significa que se disfrute más, pero si podemos afirmar que, al menos, sí de forma diferente.

Y es que no es lo mismo:

  • No es lo mismo variar y poder conocer miles de destinos por todo el mundo que ir al destino de siempre o similar.
  • No es lo mismo un plato de ducha o un bañera estándar que una amplia ducha de piedra o una bañera de diseño, amplia y con hidromasaje.
  • No es lo mismo prepararte el desayuno, bajar a la cafetería o bajar al buffet, que recibir el desayuno mientras te quedas en la cama o disfrutas de un baño.
  • No es lo mismo disfrutar de los mejores manjares en un restaurante cinco tenedores o en el comedor de una habitación de lujo, que hacer cola para el chiringuito o hacerte la comida.
  • No es lo mismo disfrutar de las mejores vistas, incluso a pie de mar, que tener en frente un bloque de edificios o tener que coger el coche para ir a la playa todos los días.
  • No es lo mismo inflar tu lancha de goma, que la navegación a vela en tu propio velero.
  • No es lo mismo acudir a una cena de lujo de una noche de verano con un entorno inigualable, que tomar un sandwich o hacer cola en un restaurante abarrotado.
  • No es lo mismo que lo más emocionante sea montarte en el plátano amarillo hinchable, que dar una vuelta en yate, bucear para ver arrecifes de corales o montar el globo…

Está claro, no es lo mismo medir los gastos del día, que sacar la tarjeta oro sin importar el coste… pero como bien decimos al principio, no es cuestión de demostrar qué es lo mejor y qué es lo peor, sólo hablamos de su evidente diferencia, con las particularidades y encantos que cada opción tiene. No obstante, seguramente a muchas personas no les importaría viajar por todo el mundo, disfrutar de miles de actividades increíbles o que durante sus vacaciones le sirvieran el desayuno en la habitación.