Venecia en carnavales, a todo lujo

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Mientras la mayoría de los que participan de las fiestas de los carnavales lo hacen en la calle, mezclándose con sus iguales y disfrazados de mil maneras, otros, con un poder adquisitivo bastante más elevado, hacen de estas fiestas un momento especial para relajarse del estrés de sus altas responsabilidades o quienes simplemente eligen un carnaval de lujo para continuar con su ritmo de vida ya de por si relajada, porque su riqueza así se lo permite.

Si hay un carnaval que se presta a poder ser celebrado a todo lujo, ese es el Carnaval de Venecia. Al mismo tiempo que en las calles y canales de Venecia se celebra un ya de por si espectacular y pomposo espectáculo carnavalesco, numerosas fiestas privadas acontecen por toda la ciudad.

Algunas de esas fiestas están organizadas por y para la ‘alta sociedad’, donde las botellas del mejor champán y los mejores y más exclusivos manjares son ofrecidos por doquier en brillantes bandejas que portan camareros y camareras perfectamente uniformados para la ocasión.

Con un poco de imaginación, no es difícil ponernos en situación:

Una casa u hotel típicamente venecianos, de altos techos, grandes cortinas para grandes ventanales, espejos y otros artículos artesanales de ornamentación dorada, lujosas mesas del mejor mármol acompañadas de lujosas sillas tapizadas…  y todo ello ambientado por las luces atenuadas de los apliques dorados repartidos estratégicamente por imponentes paredes empapeladas.

En este ambiente descrito no es fácil encontrar otra cosa que no sea el aroma de perfumes caros, los mejores trajes, en no pocos casos cubiertos por capas negras y de otros colores tan de la ocasión como el rojo o el blanco. Si duda, el ‘olor del dinero’ se puede respirar en cada detalle de esas fiestas, donde los más adinerados dan rienda suelta a la diversión, protegidos tan sólo por sus típicas máscaras venecianas.